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Donación o herencia ¿cuál es la mejor forma de transferir una casa?

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La situación de crisis económica que vivimos desde hace una década ha provocado que la generación de los nacidos entre los 80 y 90 del siglo pasado vayan a tener una peor situación económica que sus predecesores. Los conocidos como millennials están pasando por muchas más dificultades que sus padres a la hora de, por ejemplo, acceder a una vivienda en propiedad.
La herencia de los bienes familiares se está convirtiendo en un balón de oxígeno para muchos jóvenes en situaciones económicas precarias. Sin embargo, existen una serie de impuestos que hacen de esta transacción algo que en ocasiones se acaba convirtiendo en una pesada carga económica para el que la recibe.
Existe una alternativa a la herencia tras el fallecimiento de los progenitores y es la donación en vida de un bien inmueble. Aunque en este caso también existen impuestos, también hay algunas ventajas adicionales que hacen que muchos se pregunten: ¿donación o herencia?

Los impuestos

El impuesto de Sucesiones y Donaciones varía mucho entre Comunidades Autónomas. Canarias es donde el impuesto es más bajo y Andalucía donde es más alto.

El impuesto de plusvalías se calcula mediante unas tablas referenciadas y puede llegar a ser incluso más alto que el de Sucesiones y Donaciones. Conviene consultar la cuantía de ambos antes de decidirse por una u otra opción.

En el caso de las donaciones, los receptores tendrán que pagar el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). La cuantía puede variar, pero suele estar en torno a un 21%, lo que puede encarecer enormemente la transacción.

Este último impuesto hace que la donación sea generalmente más gravosa que la herencia. Sin embargo, existen una serie de peculiaridades que hacen que una donación pueda resultar más interesante en algunos casos.

Ventajas de la donación

Existe, en primer lugar, la posibilidad de realizar una donación parcial. En este caso, el donante transfiere la propiedad de su vivienda, pero no así su uso y disfrute, que mantendrá hasta el momento de su fallecimiento. Esto puede resultar conveniente para personas mayores de 65 años, que se ahorrarán esa parte del IRPF en su declaración anual de la renta.

Por otra parte, las herencias tributan en el lugar de residencia del receptor. Las donaciones, por su parte, lo hacen en el lugar en el que se encuentra la propiedad. Teniendo en cuenta la diferencia tributaria existente entre las distintas comunidades, esto puede generar una gran diferencia.

Por último, la donación es siempre reversible, algo que, lógicamente, no es posible en el caso de una herencia tras fallecimiento.

Otro elemento importante a tener en cuenta es que, en el caso de las sucesiones, los menores de 21 años suelen tener bonificaciones en la mayoría de comunidades autónomas. Esto hace que la balanza se decante del lado de esta última opción. El grado de parentesco entre el emisor y receptor de la sucesión y si existen minusvalías físicas o psíquicas por parte del receptor, también generan bonificaciones a tener en cuenta.

En definitiva, como hemos visto, es fundamental informarse bien de las bonificaciones y la fiscalidad específica de la comunidad autónoma donde se deba tributar la transacción antes de tomar una decisión.

Finalmente, cabe destacar la posibilidad de realizar un testamento solidario. Por este medio, una parte del patrimonio es donada para financiar proyectos sociales tras el fallecimiento de una casa. La única condición a la hora de realizar esta donación es que la cantidad donada no supere el tercio del total de la herencia. Las organizaciones beneficiarias o los proyectos concretos deben ser definidos en el testamento.

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