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El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos es un documento del que probablemente has oído hablar en más de una ocasión. Sin embargo, casi nadie sabe con exactitud cuál es su función, en qué contexto se originó y qué beneficios supone en determinados situaciones o coyunturas.

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Origen del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, que vio la luz en el seno de la ONU en diciembre de 1948, fue solamente un primer paso para el reconocimiento de una serie de principios inherentes a la condición humana. A partir de ese momento, otros documentos, pactos y declaraciones la han complementado.

Los países que votaron su formulación pronto se dieron cuenta de que el documento, si bien contenía lo esencial en materia de Derechos Humanos, apenas esbozaba algunos elementos fundamentales para el bienestar de las personas.

En 1966, cuando además estaba demostrado que la Carta en sí misma no evitaba los conflictos armados que surgieron a partir de 1948, la ONU aprobó dos pactos más cuya función era reforzar los 30 artículos de la Declaración inicial: el Pacto de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

A partir de entonces, los dos pactos y la Declaración de 1948 conformaron lo que ahora se conoce como la Carta de los Derechos Humanos.

Pacto de Derechos Civiles y Políticos: contenido y artículos

El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que es interdependiente a la Carta de los Derechos Humanos y colaborativo con el de Derechos Económicos, Sociales y Políticos, tuvo que vencer en su fase de concepción las profundas diferencias de los países que participaron en su elaboración.

Los derechos civiles y políticos eran un reclamo exclusivo de los Estados con sistemas capitalistas, que abogaban principalmente por la libertad en todas sus dimensiones: legal, jurídica, individual, de pensamiento, social, cultural y económica.

Aunque finalmente fue aprobado en diciembre de 1966, no entró en vigor hasta diez años más tarde. Los derechos que recoge el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos se pueden resumir de la siguiente manera:

  • Derecho a la vida.
  • Prohibición de la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes.
  • Prohibición de la esclavitud.
  • Derecho a la seguridad de la persona: protección contra el arresto y la detención arbitraria en cualquier circunstancia.
  • Derecho a la equidad procesal ante la legislación y al debido proceso.
  • Derecho a la libertad de expresión, conciencia y religión.
  • Derecho a elegir y ser elegido por sufragio universal.

El Pacto en situaciones de emergencia humanitaria

Los derechos asociados a la libertad individual son los más afectados en una guerra, tal como sucede hoy día en países como Siria, Sudán del Sur, Yemen, Nigeria o la República Centroafricana. En estos lugares no existen garantías para el cumplimiento de los derechos de las personas y por eso se habla de la existencia de situaciones de emergencia humanitaria.

El Pacto de Derechos Civiles y Políticos es sin duda una valiosa herramienta para luchar contra los abusos que sufren la libertad y otros derechos de las personas, pues especifica de forma clara cuándo se cumplen o no los estándares mínimos en la materia.

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