El alto el fuego no logra detener la crisis humanitaria y el desplazamiento en el Líbano El alto el fuego no logra detener la crisis humanitaria y el desplazamiento en el Líbano

El alto el fuego no logra detener la crisis humanitaria y el desplazamiento en el Líbano

8 de mayo, 2026

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Pese al alto el fuego anunciado y en vigor desde el pasado 17 de abril, la situación humanitaria en el Líbano continúa deteriorándose y obligando a un número creciente de personas a huir de sus hogares. Karolina Lindholm Billing, representante de ACNUR en el Líbano, alertó sobre la extrema fragilidad del contexto de seguridad y el aumento sostenido de las necesidades humanitarias en varias regiones.

Durante una rueda de prensa celebrada en el Palacio de las Naciones, en Ginebra, Lindholm explicó que, lejos de significar un alivio real para la población civil, la tregua se desarrolla en un entorno marcado todavía por bombardeos aéreos, fuego de artillería, demoliciones, órdenes de evacuación y severas restricciones a la circulación y al retorno.

Aunque Beirut no ha sido atacada en las últimas semanas y la crisis ha ido desapareciendo del foco mediático internacional, ACNUR subraya que para miles de civiles en el sur del Líbano y en partes del valle de la Bekaa la realidad cotidiana sigue siendo igual de peligrosa que antes del alto el fuego. El miedo constante por la propia vida y la de sus familias continúa empujando a muchos a desplazarse de manera reiterada.

Desde el inicio de la tregua, al menos 380 personas han muerto, una cifra que pone de manifiesto el carácter limitado y precario del cese de hostilidades. La destrucción generalizada persiste y afecta a cientos de miles de personas, tanto por la pérdida de sus viviendas como por los daños a infraestructuras esenciales. Según datos del Consejo Nacional de Investigación Científica del Líbano (CNRS), en los tres primeros días tras el anuncio del alto el fuego fueron destruidas 428 viviendas y otras 50 resultaron dañadas.

Regresar para huir de nuevo

El anhelo de regresar al hogar es compartido por la gran mayoría de las personas desplazadas. Miles de familias han intentado volver desde que entró en vigor el alto el fuego, pero estos retornos, según ACNUR, están siendo parciales, limitados y, con frecuencia, reversibles. Muchas personas regresan solo para evaluar si la situación es segura y terminan marchándose de nuevo al constatar que sus casas han sido destruidas o que los servicios básicos son inexistentes.

En numerosas localidades, quienes logran regresar se encuentran con barrios arrasados, sin suministro de electricidad ni agua potable, con centros de salud y escuelas dañados o fuera de funcionamiento, y con riesgos persistentes derivados de municiones sin explotar. Esta realidad obliga a las familias a reemprender el desplazamiento, quedando atrapadas en un círculo repetido y profundamente desgastante de incertidumbre. La representante de ACNUR se reunió la semana pasada con familias que habían intentado regresar a sus hogares en Nabatieh y Tiro. Sin embargo, tras comprobar que sus viviendas habían sido completamente destruidas, se vieron forzadas a regresar a refugios colectivos.

Además, en algunas zonas del sur bajo control del ejército israelí, las personas desplazadas ni siquiera tienen permitido regresar, lo que agrava la sensación de desamparo y prolonga el exilio interno de miles de familias.

Movimientos transfronterizos y presión regional

La crisis no se limita al desplazamiento interno. Tras la escalada del conflicto del pasado 2 de marzo, más de 310.000 personas sirias han cruzado la frontera desde el Líbano hacia Siria, afirmando que no contaban con otra alternativa viable para sobrevivir. Este éxodo inverso refleja la magnitud de la presión humanitaria y socioeconómica que enfrenta el país.

ACNUR advirtió asimismo que el Llamamiento de Emergencia para el Líbano sigue estando gravemente infrafinanciado. Hasta la fecha, solo se ha recibido el 38 % de los fondos necesarios, lo que limita de forma severa la capacidad de proporcionar asistencia vital de manera sostenida a las personas desplazadas.

A pesar de las dificultades, la agencia continúa apoyando la respuesta liderada por el Gobierno libanés, en coordinación con las autoridades nacionales y sus socios humanitarios. La ayuda incluye servicios de protección, refugio de emergencia, asistencia en efectivo y la distribución de artículos básicos de primera necesidad.

La crisis en Oriente Medio afecta a la ayuda humanitaria global

En una comparecencia paralela en Ginebra, la portavoz de ACNUR, Carlotta Wolf, alertó de que la crisis en Medio Oriente está teniendo repercusiones mucho más allá de la región. El aumento de la inseguridad en rutas clave, como el estrecho de Ormuz, y el encarecimiento del combustible y del transporte están interrumpiendo las cadenas de suministro humanitarias a nivel mundial.

Estos factores han incrementado considerablemente los costes y retrasado la entrega de ayuda esencial, afectando de manera desproporcionada a millones de personas refugiadas y desplazadas, especialmente en África (en países como Sudán, Sudán del Sur o República Democrática del Congo), donde múltiples crisis humanitarias se superponen y permanecen en gran medida olvidadas.

ACNUR insistió en que este frágil alto el fuego debe mantenerse para permitir el retorno seguro y digno de las familias desplazadas. Sin embargo, subrayó que la tregua, por sí sola, no es suficiente: es imprescindible que vaya acompañada de un compromiso internacional sostenido, tanto político como financiero, para evitar que la crisis humanitaria en el Líbano continúe profundizándose y arrastrando a millones de personas a una situación de mayor vulnerabilidad.

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