Historias de vida

Meri, un mercado africano diferente

mercado africano en Congo
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01 Marzo 2018

Hace poco más de un año los primeros refugiados de Sudán del Sur llegaron hasta esta remota área de la República Democrática del Congo. Tiempo más que suficiente para que hayan empezado a labrarse un futuro en su país de acogida.

Gracias a sus ganas de emprender y a las ayudas de ACNUR, han comenzado un exitoso mercado que cuenta ya con más de 200 personas vendiendo desde comida hasta muebles, ropa o cortes de pelo en este animado mercado africano del asentamiento de Meri, situado en un rincón de la zona rural al noreste del país. Todo un ejemplo de cómo los refugiados impulsan la economía local en su país de acogida.

Allí, ACNUR ayuda a que más de 30.000 refugiados sursudaneses puedan ser autosuficientes. Las ayudas del Programa Mundial de Alimentos y de ACNUR han hecho que el dinero vuelva a circular.

11 protagonistas de este mercado africano

sastre en un mercado africano

Lilia, la sastre

A sus 30 años, Lilia Fakira llegó desde Yei, en Sudán del Sur. Su negocio de confección de ropa en el mercado africano de Meri no puede ser más prometedor: “Hago siete vestidos cada día, pero mi máquina es muy vieja”.

Las ayudas económicas de ACNUR han hecho posible que impulse su negocio. “Después de haber recibido las ayudas, tengo mucho trabajo”, cuenta la refugiada y madre de cuatro hijos.

Los vendedores de comida

Los vendedores de comida

Cerca de la mitad de los puestos venden vegetales producidos localmente y comida.

Mientras las autoridades locales les asignan tierras para cultivar, ACNUR y la FAO proveen de semillas y herramientas que favorecen la actividad local.

Fotografo en un mercado africano

Victor, el fotógrafo

Victor Garase se convirtió en refugiado después de que un grupo de hombres armados asesinase a su padre en su ciudad natal en Sudán del Sur. Tan sólo tuvo tiempo para coger su cámara y algunas prendas de ropa en una bolsa y correr.

Ahora, ha abierto un estudio de fotografía en una pequeña casa de madera, muy modesta comparada con la que solía tener en su casa.

mercado africano

Roger, el vendedor de ropa

Este mercado africano regido por refugiados ha conseguido atraer a los vendedores de otros lugares del Congo. Roger Likamdo, de 35 años, vende estos conocidos como “pagnes” (paños) llenos de brillo y color.

Las mujeres los llevan como falda o para confeccionar otras prendas de ropa. “Vendemos mucho a refugiados de Sudán del Sur. Tenemos muy buena relación con él”, cuenta el vendedor congoleño.

carpintero africano

Richard, el carpintero

Richard Lekambo ha creado un espacio de trabajo al aire libre en este mercado africano donde puede construir camas, sillas y mesas, aunque asegura que es un negocio duro: “Es difícil ganarse la vida con ello”, dice el refugiado de 29 años.

Carnicero africano

Simon, el carnicero

Otros puestos venden carne fresca en una de las calles de este mercado africano. Un manjar para quienes pueden costearlo. “La vida aquí es dura. El precio de los animales es caro”, asegura Simon Jamba, refugiado y carnicero de 29 años.

músico africano

Isaac, el músico

Isaac Eli llegó a Meri en agosto de 2017. A sus 19 años, se ha convertido en “el músico” del asentamiento, y tiene la esperanza de ganar dinero tocando junto a su banda. Construyó su guitarra él mismo con los materiales que tenía a su alcance. “Espero que algún día pueda ganar dinero con ello”, asegura el joven.

peluquero africano

David, el peluquero del mercado africano

“Me fui por culpa de la guerra”, dice el peluquero David Luate a sus 18 años. “Tengo una media de 15 clientes al día”. Con la ayuda recibida, compró materiales de peluquería en Uganda y ahora cobra 500 francos congoleños, unos 30 céntimos de dólar, a cada uno de sus clientes.

Emprendedora en África

Emeline, la dueña del restaurante

Emeline se ha convertido en regidora de varios pequeños restaurantes al final del mercado de Meri. Tenía su propio restaurante en Sudán del Sur, lo que le ayudó a empezar su nuevo negocio en Meri junto a su hermana, Evelyn. Un plano te judías con arroz cuesta 1.000 francos congoleños, el equivalente a 1,30 dólares.

“No tenemos muchos clientes porque hay mucha competencia”, asegura la emprendedora.

cargador de móviles en África

Denis, el proveedor de carga de teléfonos en el mercado africano de Meri

Tampoco Denis Mukili, de sólo 17 años, es el único en su oficio. Varios puestos proveen servicios para cargar el teléfono usando energía generada por paneles solares. Lleva trabajando en este puesto junto a su hermano desde que llegó al asentamiento en el mes de marzo.

“Gano 200 francos congoleños, unos 0,13 dólares por cada recarga”, cuenta Denis.

Como ellos, 87.000 refugiados de Sudán del Sur han llegado a este país en busca de un lugar seguro.

mecánico africano

Agustino, el mecánico de bicicletas

Agustino Mana no es el único refugiado que se encarga de reparar bicicletas. Su puesto, justo a las afueras del núcleo principal de este mercado africano, cobra 500 francos congoleños por cada vehículo reparado.

Es cuatro veces más barato que en Sudán del Sur.

Ayúdanos a que cientos de refugiados como ellos puedan construir un futuro.
 
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