Al sudeste de México, muy cerca de la frontera con Guatemala, se abría en 2011 el primer albergue en México para refugiados LGBTI que han tenido que huir...
Desde que empezó el conflicto en Irak, miles de niños secuestrados han sido víctimas inocentes de los grupos extremistas. Algunas historias, como la de Emad, terminan con un...
Durante casi tres años, entre 1936 y 1939, la Guerra Civil española empujó a miles de personas a huir del país para salvar sus vidas. Tras el fin de...
Los 1.100 millones de niñas que hay hoy en el mundo serán las mujeres del mañana. Un colectivo tan necesario para la prosperidad del futuro como en necesidad...
Afganistán es, desde hace muchos años, uno de los países más peligrosos del mundo según el Índice Global de la Paz. Desde finales de los 70,...
Cada septiembre, millones de niños se enfrentan a la vuelta al cole en todo el mundo. Aunque entre los más pequeños no son pocos quienes no quieren...
En el marco de la Convocatoria de subvenciones públicas de Acción Humanitaria y Emergencia de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, a través de la cual...
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Durante décadas, la población de Camboya ha sufrido la guerra. Tras la guerra de Indochina, las tropas de Vietnam del Sur con el apoyo de los Estados Unidos...
Volver a Empezar es el primer podcast del Comité Español de ACNUR, conducido y presentado por Molo Cebrián, creador de Entiende Tu Mente o Saliendo Del Círculo.
En esta nueva temporada de Volver a Empezar hablamos con mujeres que se han visto desplazadas por la fuerza, pero que no se dejan definir por estas circunstancias. Son mujeres incansables, que día a día superan la adversidad y la desigualdad y que además luchan por aquello en lo que creen: una vida digna para todas, para poder vivir en paz. Casi 60 millones de mujeres y niñas están desplazadas en todo el mundo, a ellas les dedicamos la novena temporada del Podcast del Comité español de ACNUR.
En la Temporada 8 de "Volver a empezar", el podcast del Comité español de ACNUR, nos preguntamos: ¿Puede el deporte convertirse en refugio? Para responder a esta pregunta hemos hablado con varias personas refugiadas que han tenido que huir de sus hogares, dejar su país y comenzar de cero en España. Personas a las que el deporte les ha salvado la vida. ¿Y cómo es posible esto? En muchas ocasiones lo es gracias a organizaciones, fundaciones y asociaciones que apuestan por el deporte como herramienta integradora de las personas refugiadas. Y es que el deporte integra, empodera, une, ayuda y puede convertirse en hogar, especialmente cuando el tuyo ha quedado muy lejos.
¿Te imaginas tener que abandonar tu país y empezar de cero para poder salvar tu vida? El protagonista de esta temporada tuvo que hacerlo: le llamaremos Juan. Por motivos de protección, prefiere no decir su nombre, ni de dónde viene, pero sí puede contarnos cómo ha logrado comenzar una nueva vida en un pequeño pueblo de la llamada España rural, ayudando a combatir el despoblamiento. Allí, donde muchos otros no quieren ir, Juan está construyendo un hogar seguro junto a su familia. Acompáñanos a conocer su historia en la séptima temporada del podcast del Comité español de ACNUR.
El cambio climático ha llegado para quedarse y marcar nuestro presente y nuestro futuro. Pero, ¿qué es exactamente? ¿Qué consecuencias tiene y cómo podemos luchar ante su avance? ¿Cómo afecta a las personas más vulnerables del planeta? En la temporada 6 de "Volver a empezar" resolvemos estas preguntas sobre el cambio climático hablando con expertos en el tema. Te esperamos.
Como no podía ser de otra manera, dedicamos la Temporada 5 de Volver a empezar a Ucrania. Queremos conocer de cerca cómo se vive en un país en guerra, cómo es huir de este conflicto y comenzar de cero en un lugar nuevo. Pero también vamos a mostrar qué labor está realizando Acnur en esta situación y cómo podemos ayudar cada uno de nosotros. Te esperamos.
Esta es la historia de una persona que gracias al boxeo tuvo una segunda oportunidad. No solo ella, sino también toda su familia.
Ella es Sadaf. Mujer, boxeadora, refugiada, valiente y luchadora. Nació en Afganistán, uno de los peores países del mundo para nacer mujer. Si quieres conocer su historia, ¡dale al play! y si te emociona tanto como a nosotros, comparte este podcast.
La tercera temporada de Volver a Empezar tiene nombre propio: Sergio Chekaloff. Una persona que ha pasado 74 años buscando el reconocimiento de una nacionalidad.
Su historia es la de millones de personas en todo el mundo que carecen de derechos políticos, jurídicos y sociales por el hecho de no ser considerados ciudadanos. Son apátridas.
En esta segunda temporada de Volver a Empezar conoceremos a Sergio, Gleici y Cristian. Ellos se vieron obligadas a abandonar sus países y que al llegar a España se toparon con una situación excepcional por la pandemia de COVID-19. A pesar de sus dificultades personales, y aún a riesgo de contagiarse, volvieron a armarse de valor para ayudar a quienes más lo necesitaban.
Befriending es la primera temporada de Volver a Empezar. En ella conoceremos la historia de tres mujeres valientes. Dos de ellas lo dejaron todo atrás en sus países para volver a empezar. Una vez en España, forjaron una amistad que les ha ayudado a salir adelante en el día a día.
El informe “El futuro de Siria: la crisis de los niños refugiados”, publicado hoy, es el resultado del primer estudio en profundidad realizado por ACNUR sobre la situación de los niños y niñas sirios desde el inicio del conflicto en marzo de 2011. Entre sus principales conclusiones cabe destacar que muchos de los menores sirios están creciendo en hogares desestructurados y que a menudo estos niños se convierten en la principal fuente de ingresos de sus familias. Más de 70.000 familias refugiadas sirias viven sin el padre y hay más de 3.700 niños refugiados, menores no acompañados o separados de ambos padres. “Si no actuamos rápidamente, una generación de inocentes se convertirá en la víctima permanente de una guerra atroz”, declaró el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, AntónioGuterres. La Enviada Especial de ACNUR, Angelina Jolie, dijo: "El mundo debe actuar para salvar de la catástrofe a una generación de niños sirios traumatizados, aislados y que están sufriendo". El conflicto, que dura ya 32 meses, está dejando profundas secuelas físicas y psicológicas. En el Líbano, durante seis primeros meses del año, 741 niños refugiados sirios fueron remitidos a hospitales para ser tratados de sus lesiones. En Jordania, en un año, más de 1.000 niños del campamento de Za'atari fueron atendidos por lesiones relacionadas con la guerra. La ira y otras respuestas emocionales también son corrientes: en el transcurso de las discusiones de grupo con niños refugiados, varios expresaron su deseo de regresar a Siria para combatir. Los autores del estudio también recibieron informaciones sobre la existencia de jóvenes que están siendo entrenados para combatir como preparación para regresar a Siria. Innumerables familias de refugiados que carecen de recursos económicos envían a sus hijos a trabajar para asegurar su supervivencia básica. Tanto en Jordania como en el Líbano, los investigadores constataron que había menores, algunos incluso de siete años, que trabajaban durante largas horas por poco dinero, a veces en condiciones peligrosas o de explotación. En el campo de refugiados de Za'atari, en Jordania, la mayoría de los 680 pequeños comercios existentes emplean a niños. Un estudio llevado a cabo en once de las doce gobernaciones de Jordania mostró que prácticamente uno de cada dos hogares de refugiados encuestados dependía en parte o en su totalidad de los ingresos generados por un menor. El estudio realizado por ACNUR detalla la dolorosa vida de aislamiento, exclusión e inseguridad que soportan muchos menores refugiados: el 29 por ciento de los niños entrevistados declararon que salían de su casa una vez por semana o menos. Su hogar es a menudo un apartamento abarrotado de personas, un refugio improvisado o una tienda de campaña. El estudio incluye múltiples testimonios de niños. Nadia, una refugiada recién llegada a Jordania dijo: “Nuestras vidas están destruidas. No estamos yendo a la escuela y, sin educación, no hay nada. Nos dirigimos hacia la destrucción”. El informe muestra que la mayoría de las niñas y niños refugiados sirios no van a la escuela. De hecho, más de la mitad de los menores sirios en edad escolar en Jordania no están escolarizados. En el Líbano, se calcula que unos 200.000 niños refugiados sirios en edad escolar podrían seguir sin escolarizar de aquí a final del año. Otro síntoma preocupante de la crisis es la gran cantidad de bebés nacidos en el exilio que no tienen certificados de nacimiento, un documento esencial para evitar la apatridia. Un reciente estudio de ACNUR sobre el registro de nacimientos en el Líbano reveló que el 77 por ciento de los 781 niños refugiados incluidos en la muestra no contaban con un certificado de nacimiento oficial. Entre enero y mediados de octubre de 2013, sólo 68 certificados fueron emitidos a los bebés nacidos en el campamento de Za'atari, en Jordania. El informe detalla el esfuerzo masivo llevado a cabo por la ONU, las ONGs, los gobiernos de acogida y los propios refugiados para abordar las cuestiones dolorosas a las que se enfrentan los niños refugiados. ACNUR ofrece una asistencia económica a las familias de refugiados más vulnerables y con dificultades. El informe analiza los esfuerzos innovadores de ACNUR, UNICEF, SavetheChildren y otras ONGs para dar a los niños la oportunidad de retomar sus estudios. La generosidad y la empatía de las comunidades de acogida es un tema recurrente. Hay más de 1,1 millones de niños sirios refugiados y la mayoría viven en los países vecinos. Exigiendo que "este hito vergonzoso del conflicto debe generar algo más que simples titulares", AntónioGuterres y Angelina Jolie pidieron apoyo para los vecinos de Siria, para que mantengan abiertas sus fronteras, mejoren sus servicios y apoyen a las comunidades de acogida. También hicieron un llamamiento para que los países más allá de las fronteras de Siria ofrezcan programas de reasentamiento y admisión humanitaria a las personas que siguen sintiéndose inseguras en el exilio y a las familias con niños gravemente heridos. Después de casi mil días de conflicto, este último informe tiene por objetivo centrar de nuevo la atención en la difícil situación de los niños y niñas refugiados sirios. Los resultados se presentan en una página web multimedia (unhcr.org/FutureOfSyria/) que cuenta con fotografías, videos, citas y estadísticas que se pueden compartir fácilmente en las redes sociales. Algunos de los videos que muestran niños y niñas en el campamento Za'atari fueron grabados con cámaras GoPro. Esta web invita a los visitantes a compartir las historias de los niños, hacer una donación y escribir un mensaje solidario que será transmitido a los niños refugiados sirios.
Luis Tosar, Anne Igartiburu y Melani Olivares participan en la última campaña del Comité español de ACNUR bajo el lema “Todos tenemos una herida abierta en Siria”. Esta campaña tiene como objetivo llamar la atención sobre el drama que están viviendo cerca de 8,7 millones de sirios, en su mayoría mujeres y niños. La guerra ya ha entrado de lleno en su tercer año y Siria se desangra con mujeres, niños y hombres que cruzan sus fronteras a diario con poco más que la ropa que llevan puesta, y por ello necesitan de todo. ACNUR les está protegiendo y asistiendo pero a pesar de todos estos esfuerzos, sólo se han recibido el 62% de los fondos necesarios para esta emergencia y hace falta mucha más ayuda. El Comité español de ACNUR quiere recaudar 1 millón de euros para que: - 1.000 mujeres tengan materiales sanitarios durante el parto - 1.200 familias reciban paquetes de emergencia (colchones, mantas, bidones de agua, lámparas solares, pañales, etc.) - 1.300 familias se refugien en una tienda de campaña adaptada para climas extremos - 2.000 niños reciban atención psicológica postraumática - 4.000 bebés reciban alimento durante 3 meses y 1.000 familias tengan comida durante 2 meses - 8.000 familias puedan ser registradas y así tengan acceso a refugio, educación y asistencia sanitaria. *Estas cifras son orientativas y dependerán de las necesidades específicas en el momento en el que acabe esta campaña Y para ello, se ha puesto en marcha una nueva campaña multimedia, “Todos tenemos una herida abierta en Siria”, con la inestimable colaboración de Anne Igartiburu, Melani Olivares y Luis Tosar que han prestado su voz y su imagen desinteresadamente a esta iniciativa. Tú también puedes cerrar tu herida como ellos en heridasiria.org
Pero una nueva oleada de violencia que comenzó la semana pasada derribó la última casa donde vivían y le empujó a él y a los miembros que quedan de su numerosa familia a recorrer 40 kilómetros a través de las montañas hacia el Líbano. “Hemos perdido nuestra patria, hemos perdido todo”, dice Mohammed desde una sala de bodas donde se ha refugiado con otras 60 familias sirias en la ciudad de Arsal. “No hay seguridad en Siria”. Mohammed forma parte del último flujo de refugiados que ha huido de la guerra en Siria, más de 1.200 familias –unas 6.000 personas- que han llegado a Arsal, en el valle de Bekaa, durante la semana pasada. Estos refugiados se suman a los más de 800.000 que han cruzado a Líbano para escapar del conflicto. Las familias huyen de las zonas próximas a Qalamoun, donde viven unas 200.000 personas. A medida que la violencia prosigue, los habitantes temen que lleguen más refugiados en los próximos días. ACNUR y sus socios están ofreciendo refugio temporal, mantas, calefactores y otros materiales para ayudar a las familias a sobrevivir. El clima ha sido duro: ayer cayó granizo y todo apunta a que éste será uno de los inviernos más duros en años. En todo Líbano la búsqueda de lugares donde cobijar a todas estas personas en situación desesperada es más urgente que nunca. “Estamos atendiendo con toda la urgencia que podemos las necesidades que hay en Arsal”, dice Maeve Murphy, coordinadora de ACNUR en la zona. “Estamos trabajando con nuestros socios para ver cómo podemos ayudar a la gente que se ha trasladado a infraestructuras como sótanos y garajes que no son adecuados para este clima que, como se puede ver, es lluvioso y frío”. El martes ACNUR comenzó a levantar tiendas en un pequeño centro de tránsito “para los más vulnerables…hasta que encontremos un espacio mejor para ellos”, añadió. Arsal, la ciudad a la que están llegando los nuevos refugiados, está sobresaturada. Ya antes de que comenzara este último flujo, más de 30 meses de guerra habían hecho aumentar hasta un 50% la población de 40.000 personas que había en tiempos de paz, hasta alcanzar los 60.000 habitantes. Al igual que Mohammed y sus parientes, muchas familias sirias ya habían sido desplazadas antes. Alrededor del 80% provienen de Homs. “Dios sabe a dónde nos llevará esta guerra después”, se lamenta una madre siria que huyó a otras dos ciudades con sus cinco hijos antes de verse atrapada en los combates en la ciudad de Qarah, en la zona de Qalamoun. Muchos de los recién llegados han perdido a miembros de su familia. Mohammed trae consigo a dos niños que han perdido a sus padres en la guerra, y a una chica joven cuyo padre está desaparecido. Él dice que no puede encontrar a su tía y a su abuela. “Empezamos a buscarlas y no las pudimos encontrar. La gente no puede encontrarse unos a otros en este lugar”, dice. Los refugiados están alojados en cuatro centros colectivos en condiciones de hacinamiento. Uno de los centros es un salón de bodas y otro es una mezquita local. ACNUR y sus socios están facilitando paquetes de alimentos, utensilios de cocina y material higiénico para ayudarles con la limpieza y la cocina. También se está trabajando en edificios locales para aislarlos de la humedad y el frío del invierno. Los heridos de guerra y las mujeres embarazadas son los primeros en recibir asistencia. Aisha, de 24 años, está embarazada de cuatro meses y quería dar a luz en Siria, por lo que se quedó en Qarah hasta el último momento posible, cuando los misiles empezaron a caer cerca de su casa. Había preparado una habitación para el bebé y había comprado ropas y una cuna. Pero hace unos días tuvo que dejar todo atrás. Aisha acepta la idea de que su hijo nazca ahora como refugiado. Pero teme por el futuro de su familia. “No estoy segura de dónde viviré mañana”, dice.