En la pequeña aldea de Shevchenkove, en la región de Mykolaiv, al sur de Ucrania, viven Vira y Mykola, una pareja de 76 años que ha pasado casi toda su vida construyendo un hogar y una familia. Hoy, tras décadas de trabajo y una jubilación tranquila, su historia se ha visto marcada por la guerra.
Cuando comenzó la invasión a gran escala en febrero de 2022, la vida en su comunidad cambió de un día para otro cuando su aldea se vio gravemente afectada por los bombardeos y las hostilidades. “La situación se intensificó rápidamente desde el primer día. Estuvimos escondidos en el sótano durante casi dos meses, porque las explosiones eran constantes. La casa del vecino quedó completamente destruida”, recuerda Vira.
A pesar del miedo, Vira y Mykola se resistían a abandonar lo que habían construido con sus propias manos. Sin embargo, en abril de 2022, cuando las autoridades ordenaron la evacuación, no tuvieron otra opción: huyeron a la ciudad de Mykolaiv y se refugiaron en casa de su hija. Esa decisión, dolorosa y urgente, probablemente les salvó la vida. Pocos días después de partir, un bombardeo alcanzó su casa, dañó gravemente el techo y varias paredes, y destruyó todas las ventanas.
Mykola regresó brevemente para intentar proteger lo que quedaba. Con ayuda del socio de ACNUR El Diez de Abril, que proporcionó materiales de emergencia, consiguió cubrir el techo con lona impermeable y sellar las ventanas con láminas de plástico. La casa tenía un valor especial para ellos: la habían construido juntos hacía décadas, cuando se mudaron a la región porque Vira, veterinaria, fue destinada allí. “Estaba embarazada de mi hija cuando arreglábamos las paredes y levantábamos esta casa. Ahora, de nuevo, necesitamos repararlas… pero ya no somos jóvenes”, cuenta con nostalgia.
Gracias al apoyo de ACNUR, a través de Cáritas, la pareja pudo inscribirse en el programa de dinero para reparaciones. Esto les permitió comprar materiales y contratar profesionales para reconstruir de forma segura. Antes del invierno de 2024, recibieron además apoyo adicional para mejorar el aislamiento, reduciendo así la cantidad de leña necesaria para calentar la vivienda.

“Gracias al apoyo que recibimos, ahora incluso podemos regresar a casa y mantenernos abrigados. Estamos muy contentos, pero ahora solo quiero que termine la guerra”.
Vira, desplazada ucraniana
Desde el inicio de la guerra en febrero de 2022, se estima que el 13 % de las viviendas en Ucrania (más de 2,5 millones de hogares) han sido dañadas o destruidas. Para miles de familias mayores, como Vira y Mykola, perder su casa significa perder el esfuerzo de toda una vida.
A través de su Programa de Refugios y Vivienda de Emergencia, ACNUR ha acompañado a las comunidades afectadas desde los primeros ataques: proporcionando materiales de emergencia, reparaciones esenciales y soluciones duraderas que permiten a las familias volver a sus hogares o permanecer en ellos con seguridad.
Entre febrero de 2022 y finales de 2024, ACNUR ha ayudado a más de 410.000 personas con materiales de refugio de emergencia y ha apoyado la reparación de cerca de 37.000 viviendas dañadas por la guerra.
“Estaba embarazada de mi hija cuando arreglábamos las paredes y levantábamos esta casa. Ahora, de nuevo, necesitamos repararlas… pero ya no somos jóvenes”.
Cuenta Vira con nostalgia.