“Los refugiados pueden ser asistidos y también pueden asistir a otros"

Educación superior mujeres refugiadas

Estudiar a pesar de las adversidades

Leah, de 21 años, nació en Tanzania después de que su familia huyera del genocidio de Ruanda. Creció en el campamento de Dzaleka, en Malawi. Cuando tenía 17 años y se preparaba para sus exámenes finales de secundaria, su familia abandonó Malawi y cruzó a Mozambique. Leah decidió quedarse con su tía en Malawi para poder seguir estudiando.

"No fue nada fácil, pero a pesar de todo completé mis estudios y me clasifiqué como número uno en nuestra escuela. Después me quedé en casa durante dos años, sin ninguna oportunidad ni posibilidad de continuar con mi educación. Estaba preocupada y confundida. Mi plan siempre había sido ir a la universidad. Seguía haciendo cursos y trabajando como ayudante de laboratorio, pero no estaba satisfecha. Me preocupaba tener que casarme, como mis tres hermanas. Eso habría significado el fin de mi educación", confiesa Leah.

Hoy, Leah es estudiante de Enfermería y Partería en Lilongwe (Malawi) gracias a una beca DAFI.

“En 2019 me aceptaron en el programa de becas DAFI. Estaba emocionada por empezar una nueva vida en la universidad. Mi puerta al éxito se había abierto por fin".
Leah
5 %
de la población refugiada accede a la educación superior.
El 40 %
de los 7.343 estudiantes inscritos en el programa DAFI en 2020 eran mujeres.
 

"Mi sueño siempre ha sido dedicarme a la medicina"

"Mi sueño siempre ha sido trabajar en el campo de la medicina. De pequeña sufrí desnutrición y estuve a punto de morir. Estoy viva gracias a las enfermeras y los médicos que me cuidaron. Me dije a mí misma que otros niños también sobrevivirían gracias a mi ayuda. He sido testigo de la discriminación que sufren las personas refugiadas a la hora de acceder a la atención sanitaria. Quiero contribuir a que eso cambie”, cuenta.

“Mi mensaje para mis compañeros refugiados es que tener una historia de vida muy dolorosa no significa que sea el final”.

Voz para los que no tienen voz

"Quiero ayudar a mis compañeros refugiados y a todos los que necesitan ayuda, ser la voz de los que no tienen voz. La gente puede salir adelante y alcanzar sus sueños trabajando duro y poniendo empeño en lo que quiere conseguir", comenta.

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