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Educación y coronavirus: reinventarse y esforzarse son las claves

Niños refugiados en la escuela

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos.

La llegada del confinamiento a todo el territorio español generó que muchos sectores tuvieran que reinventarse y adaptarse a la nueva realidad. Se acabaron las aulas y las clases presenciales, y miles de profesores y de profesoras tuvieron que reinventarse en el aprendizaje de herramientas digitales para que millones de niños, niñas y adolescentes en España no pierdan el año escolar.

Sin lugar a dudas, ha exigido un esfuerzo muy grande por parte de toda la comunidad educativa. Y no sólo la única, porque la pandemia afectó a los sistemas educativos de muchos países. Pero ¿qué sucede con la población refugiada en lo que tiene que ver con educación y coronavirus?

Hacia las herramientas virtuales localizadas

El trabajo de ACNUR en educación durante la pandemia de coronavirus se ha focalizado en apoyar todas las iniciativas que impliquen el aprendizaje virtual, ante la imposibilidad de que miles de niñas y de niños refugiados puedan asistir a las aulas. Pero siempre teniendo en cuenta las particularidades de cada región y la adecuación de esas herramientas digitales a los planes de estudio y al contexto específico en el que se insertan.

Muchos campos de refugiados y comunidades de acogida tienen acceso limitado tanto a elementos de hardware como a una conectividad económica, lo que limita el acceso de muchos niños y niñas a este tipo de educación a distancia. Sin embargo, ACNUR mantiene desde hace años un programa de Aprendizaje Conectado, que forma parte de una estrategia educativa que pone el foco en los recursos disponibles con licencias abiertas y en el acceso a herramientas para el aprendizaje virtual en colaboración con socios locales.

La alineación de estos recursos con los planes de estudio nacionales también es una prioridad y ya ha habido experiencias exitosas de este tipo en Jordania, Kenia y Uganda, mientras se continúa trabajando en la automatización de este proceso con una subvención de Google.org.

Y, por supuesto, se mantiene la prioridad en la asistencia a los educadores que cumplen con esta tarea tan fundamental de enseñar a los miles y miles de niños y de niñas refugiadas que necesitan más que nadie el acceso a la educación, sobre todo en esta pandemia de coronavirus que ha hecho imposible que puedan asistir al aula como lo hacían antes.

Educación y coronavirus: un esfuerzo colectivo para salir adelante

La refugiada siria Sidra Median Al-Ghothani tiene 14 años y, actualmente, vive en el campamento de refugiados de Zaatari, en Jordania. Es aspirante a maestra y cree firmemente en la importancia de la educación para la construcción de la personalidad del ser humano. Al ver que su hermano menor y muchos otros niños y niñas no podían acceder a la educación porque tuvieron que cerrar las escuelas por la pandemia, decidió ayudar a su comunidad de acogida.

“Las y los estudiantes tuvieron que estudiar usando aplicaciones de aprendizaje electrónico o educación televisada”, dice Sidra. “Pero muchos estudiantes necesitan ayuda con estos métodos de educación, y sus padres no pudieron apoyarles, así que me ofrecí para enseñar a los hijos e hijas de mis vecinos”.

Y si ya era todo un desafío para los niños y niñas desplazados y refugiados ir a la escuela, la pandemia agravó más la situación ante el temor de que muchos no regresen a las aulas cuando se levanten las restricciones. “Existe un gran riesgo de que las desigualdades en la educación se agraven”, dice Rebecca Telford, jefa de educación de ACNUR. Y agrega: “Es posible que las familias tampoco puedan cubrir el costo de los datos. Muchos entornos de campamentos de refugiados se encuentran en áreas remotas a las que no llegan las señales de FM de las estaciones de radio nacionales, por lo que la gente no puede escuchar transmisiones educativas”. Esto último, en referencia a algunas experiencias educativas que utilizan la radio para seguir dando clases a la comunidad y, de esta manera, evitar que las niñas y los niños pierdan el acceso a su educación básica.

La educación en tiempos del coronavirus es una de las máximas prioridades de ACNUR. La falta de acceso a la escuela para los 7,1 millones de niñas, niños y adolescentes refugiados que hay en el mundo puede tener consecuencias irreversibles porque afecta directamente a su desarrollo. Pero los tiempos actuales obligan a redoblar esfuerzos y a ser más solidarios que nunca con el presente pero, sobre todo, con el futuro de los más pequeños que viven en condición de extrema vulnerabilidad.

Ayuda a los refugiados

Tipo de aportación
¿Qué cantidad mensual?
Escolarización anual de un niño refugiado
Transporte para un niño refugiado que vive alejado de la escuela
Material escolar para 5 niños refugiados
Otra cantidad
¿Qué cantidad puntual?
Uniformes para 5 niños de primaria
Uniformes para 5 estudiantes de secundaria
Becas para que 5 jóvenes puedan seguir estudiando
Otra cantidad

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