El derecho a la sanidad y el derecho a la salud están íntimamente ligados. La salud es esencial para cualquier ser humano, ya que su falta no permite vivir plenamente. La Constitución de la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que “… el goce del máximo grado de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano”.
En el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se establece lo siguiente: “1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; (…) 2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos dentro o fuera del matrimonio, tienen derecho a igual protección social”.
El 7 de abril de 1948 se fundó la Organización Mundial de la Salud (OMS), fecha en la que se conmemora, cada año, el Día Mundial de la Salud. Días como estos son importantes para seguir luchando por el derecho a la salud de millones de personas en el mundo que, desgraciadamente, cada vez está más amenazado.
La campaña del Día Mundial de la Salud en 2026 lanza un llamamiento mundial para apoyar la ciencia bajo el lema «Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia». Esta fecha marca el inicio de una campaña de un año que pone en valor la colaboración científica y la cooperación multilateral como pilares clave para proteger la salud de las personas, los animales, las plantas y el planeta. La iniciativa subraya la importancia de transformar la evidencia científica en acciones concretas, con un enfoque especial en el principio de «Una sola salud».
En esta campaña se hace un llamamiento a gobiernos, científicos, trabajadores de la salud, asociados y público con el objetivo de que:
La salud es un derecho de todas las personas, independientemente de dónde estén. Derecho a tener acceso a servicios de salud, a educación y a información de calidad, así como a agua potable, aire limpio, buena alimentación, vivienda de calidad, condiciones laborales y ambientales decentes, y a no ser discriminadas.
Actualmente, las enfermedades y los desastres amenazan a la población y se consideran las principales causas de muerte y discapacidad. Por otro lado, los conflictos dejan a su paso no solo muerte sino también hambre, vidas truncadas y un gran daño psicológico en quienes los sufren.
Otra de las causas de muchas enfermedades es la contaminación provocada por la quema de combustibles fósiles y que forman parte de la crisis climática y nos arrebata el derecho a respirar un aire limpio. Según la OMS, la contaminación del aire en espacios cerrados y en el exterior se cobra una vida cada cinco segundos.
Por otro lado, según el Consejo de la OMS sobre los Aspectos Económicos de la Salud para Todos, al menos 140 países reconocen la salud como un derecho humano en su constitución. Sin embargo, ninguno de ellos promulga ni aplica leyes que garanticen a sus poblaciones el derecho a acceder a los servicios de salud.
Las personas refugiadas y desplazadas son especialmente vulnerables ante los problemas de salud por las situaciones tan complicadas por las que tienen que pasar y por eso, ACNUR trabaja para garantizar su derecho a la sanidad.

El derecho a la salud tiene una serie de elementos que son los siguientes:
En el año 2012 se reformó el sistema sanitario español, de forma que pasó de un modelo en el que recibían asistencia sanitaria las persona residentes en territorio español a un modelo basado en el concepto de beneficiario y asegurado. Según la regulación española, tienen la condición de asegurado las siguientes personas:
En el caso de los extranjeros, podrán acceder a la asistencia sanitaria pública española en los siguientes casos:
Como has podido ver, existe una relación muy estrecha entre el derecho a la sanidad y el derecho a la salud y está en manos de los Estados el garantizar esos derechos y preservarlos a través de la normativa que se apruebe.