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Epidemias y enfermedades infecciosas en África

Enfermedades África

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos.

El continente africano sigue sufriendo los embates de diferentes epidemias y enfermedades infecciosas que  también afectan a la población refugiada y que se dan de maneras diferentes en algunos países.

En 2019, la República Democrática del Congo (RDC) sufrió un de los brotes de ébola más graves de su historia, con más de 2.000 muertes. Y, en la actualidad, el país padece un brote de sarampión que, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, es el más grave de la última década y que ha dejado 6.300 víctimas mortales hasta el momento.

La tasa de mortalidad del ébola se ubica entre el 50 % y el 90 % y no se transmite por el aire, sino a través del contacto con animales infectados o por el contacto de fluidos corporales de personas. El caso del sarampión es más grave y se trata de una enfermedad muy contagiosa causada por un virus que, antes de que se generalizase el uso de la vacuna, producía epidemias cada 2 o 3 años y cerca de dos millones de muertes al año. La vacuna contra el sarampión entre 2000 y 2017 disminuyó en un 80% la cifra de muertes, estimándose en un total de 21,1 millones las muertes que se evitaron.

El VIH en África

La región mundial más afectada por la epidemia de VIH es África subsahariana. Este virus que se transmite por contacto sexual, transfusiones de sangre contaminada, uso compartido de materiales quirúrgicos contaminados o de madre a hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia, puede generar una fase asintomática de hasta 10 años. Y se previene con el uso de preservativos en las relaciones sexuales y tomando las precauciones correspondientes en los otros casos.

De acuerdo con el informe de ACNUR de enfermedades infecciosas, el 70% de los 37 millones de enfermos de sida en el mundo viven actualmente en África subsahariana, donde hay más mujeres afectadas que hombres. Muchas personas son portadores del virus sin conocimiento, lo que ha facilitado que la enfermedad se propague y afecte a millones de personas en países como Botsuana, Zimbabue, Sudáfrica o Namibia.

El eterno problema de la malaria

De acuerdo con datos de la OMS, unos 3.200 millones de personas están en riesgo de contraer la malaria, una enfermedad que, si bien puede ser mortal, también se puede prevenir y curar. La malaria se transmite a través de la picadura del mosquito Anopheles y es un riesgo en regiones con abundantes lluvias, calor y humedad, factores climáticos que favorecen la multiplicación del mosquito.

En la República Centroafricana, la malaria es una enfermedad endémica y la principal causa de mortalidad del país. La prevención del contagio se realiza a través de la colocación de mosquiteras en los hogares y de espráis para evitar la picadura del mosquito. Pero la violencia armada y el desplazamiento forzado ha dejado a miles de personas indefensas ante una posibilidad de contagio y muchas personas ni siquiera pueden permitirse una mosquitera, por lo que se encuentran expuestas en todo momento a una picadura mortal.

Las enfermedades tropicales desatendidas

En la costa norte del Golfo de Guinea existen países que se extienden desde el mar hacia la sabana sudanesa occidental, atravesando extensas zonas de selvas y praderas. Se trata de una zona con multiplicidad de culturas y sometida a años de esclavismo, colonización y guerras civiles tras la independencia de muchos países. Todo esto ha generado una situación de pobreza extrema y de sistemas de salud que son francamente deficientes e insuficientes.

Según la guía de enfermedades infecciosas de ACNUR, la lepra y la úlcera de Buruli se han extendido en muchos países de esta región debido a estas circunstancias. Otras enfermedades como el pian, que se habían dado por extinguidas durante el siglo XX, han reaparecido en la zona en los últimos años.

La labor de ACNUR

El trabajo de ACNUR para asistir a las personas refugiadas, solicitantes de asilo o apátridas que son víctimas de diferentes enfermedades en África se centra, principalmente, en brindar protección sanitaria básica: acceso a vacunas y a medicamentos, tratamientos médicos y asistencia permanente. También la asistencia alimentaria y el control de contagios son aspectos fundamentales desarrollados por los equipos de la Agencia de la ONU para los Refugiados.

Cada año, ACNUR entrega miles de mosquiteras para combatir la malaria en África y desarrolla campañas de prevención para frenar el ébola con medidas de higiene para evitar el contagio y chequeos médicos para detectar los casos posibles en su fase inicial.

El abordaje que hace ACNUR sobre la salud pública de las personas refugiadas es muy amplio y se realiza desde diferentes ángulos, tratando de potenciar la inclusión en políticas y sistemas de salud, ampliando el acceso de la población más vulnerable a los servicios médicos básicos, una alimentación adecuada, agua potable, higiene segura y sistemas de saneamiento.

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