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Los retos de la inclusión para los refugiados que llegan a Europa

la inclusion

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Existen tres fases principales en el proceso de integración de los refugiados en la sociedad del país de acogida:

  •         La llegada

En esta primera etapa, la más cubierta por los medios de comunicación, se busca garantizar la salud tanto física como psicológica de los refugiados. Se proporciona una primera información básica a los refugiados y se les busca un alojamiento para sus primeros pasos en el país.

  •         La inclusión social

Esta fase, la más larga y compleja, implica que el refugiado consiga integrarse económica y socialmente en su nuevo país de residencia. La adaptación a la nueva cultura, la creación de un nuevo círculo social y, sobre todo, la búsqueda de un trabajo que le permita sobrevivir por su cuenta, son las principales dificultades.

  •         La autonomía

Finalmente, una vez logrados los objetivos de la fase anterior, el refugiado puede continuar con su vida sin una particular asistencia exterior y con plena autonomía.

 

Desgraciadamente, en ocasiones, alcanzar la fase en la que el refugiado tenga plena autonomía es un trabajo tremendamente complicado. La fase de inclusión social implica ciertas dificultades y es el punto en el que se debe hacer un mayor esfuerzo por parte de todos los actores que participan en el proceso.

El empleo es el mayor obstáculo, particularmente en países con una alta tasa de desempleo como los del sur de Europa. Según el informe del Parlamento Europeo Labour Market Integration of Refugees, los refugiados en Europa no alcanzan una tasa de empleo del 70% (la media entre la población nativa) hasta 15 años después de haber llegado a Europa.

Los refugiados, un activo para Europa

Muchas de las personas refugiadas que llegan a Europa, como los refugiados sirios, están muy formadas y preparadas para realizar trabajos complejos. De hecho, la mayoría de los que encuentran empleo, un 57%, están sobre cualificados para el mismo. Además, la inmensa mayoría de los refugiados (83%) son menores de 35 años, por lo que tienen aún un gran potencial laboral y de formación.

De esta forma, la adecuada integración de los refugiados en el mercado laboral europeo podría convertir un reto en una gran oportunidad de dar un impulso a la economía europea. Con una población cada vez más envejecida a causa del descenso de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida, Europa necesita urgentemente población joven si quiere seguir manteniendo sus estados sociales.

Para poder llevar a cabo este proceso se requiere de tres importantes condiciones. Que los estados desarrollen políticas de integración que faciliten la inclusión de los recién llegados, que la población nativa esté dispuesta a aceptar la nueva realidad multicultural y multirreligiosa del continente; y, finalmente, que los propios refugiados deseen integrarse en sus países de acogida.

Las políticas europeas y la inclusión

Aunque las políticas destinadas a la integración de los refugiados recaen principalmente en los gobiernos nacionales, la UE ha planteado políticas de apoyo. Programas europeos como el Fondo Social Europeo o el Fondo Europeo de Desarrollo Regional ofrecen apoyo financiero para ayudar a los países a integrar a los migrantes y refugiados.

Además, los eurodiputados del Parlamento Europeo han adoptado varias resoluciones reclamando mayores esfuerzos de los estados de la Unión para avanzar en la integración de los recién llegados. De momento, los objetivos mínimos aún no se han alcanzado y la inclusión de los refugiados en la sociedad europea seguirá siendo un reto para los próximos años.

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