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Mujeres valientes: la importancia de empoderarse

Hay muchas mujeres valientes entre la población refugiada

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos.

Cuando las bombas arrasaron su barrio en la ciudad de Azaz en 2012, a Najlaa Sheekh no le quedó más remedio que huir de la guerra de Siria y trasladarse a Turquía con toda su familia. No tenían nada más que la ropa que llevaban puesta y así se fueron.

“Éramos el tipo de gente capaz de hacer cualquier cosa”, decía Najlaa, quien estando en Turquía como refugiada empezó a desarrollar proyectos de emprendimiento destinados exclusivamente a otras mujeres, de manera tal que todas se ayudasen a salir adelante.

El de esta mujer siria es uno de los tantos casos de empoderamiento femenino y de los cientos de mujeres valientes que están refugiadas y que luchan día a día para rehacer su vida.

Mujeres valientes que han presenciado masacres desde muy niñas, imágenes que perdurarán para siempre en su cabeza. Por ejemplo Nyaboth y su hermana gemela, quienes con 9 años tuvieron que huir de Sudán del Sur después de ver la matanza que hubo en su aldea.

“Un día en la escuela, escuché la guerra, los disparos de las armas, que sonaban como ‘tow tow tow’. Llegaron los soldados y se enfrentaron con los alumnos. Yo me quedé escondida allí tres días”. Esto es lo que vivió Nyaboth y que continúan viviendo miles de mujeres en muchos países.

Y es ahí también, cuando aparece la necesidad de vencer traumas semejantes, que el empoderamiento femenino es fundamental.

Mujeres valientes y los diferentes caminos del empoderamiento

El empoderamiento femenino adquiere múltiples facetas y puede darse en diferentes situaciones. Un caso concreto es el de las mujeres periodistas de Radiotelevisión Roshani, al norte de Afganistán, que siguen con su labor pese a estar bajo amenaza de los hombres de la región que quieren prohibirles su derecho a trabajar.

La lucha de estas mujeres valientes de Afganistán se enmarca dentro de un país en tensión permanente, pero también en una sociedad patriarcal en la que los hombres buscan denegar derechos a las mujeres, sobre todo en lo que tiene que ver con el acceso igualitario a los puestos de trabajo.

Con respecto a las mujeres refugiadas, muchas se han tenido que hacer cargo solas de muchos niños. Nur Mohammad vio humo en los alrededores de su aldea en Myanmar y salió a ver qué pasaba, pero fue recibido por los atacantes a machetazos y asesinado, dejando a su mujer Sufia Khatun con cinco hijos y un nieto. De manera tal que tuvo que huir a Bangladesh, sumándose a las 31.000 mujeres refugiadas rohingyas que residen en ese país.

“Ya estaban aterrorizadas por la violencia en Myanmar. Presenciaron humillaciones”, decía Sufia, quien es una de las tantas mujeres valientes refugiadas que ha tenido que hacerse cargo de su familia en una situación límite.

Un caso emblemático de no rendirse en la búsqueda de sus familiares es el de la anciana somalí Fadumo Nour Zein, quien se reencontró con su hija después de 20 años y a la que creía desaparecida. Su hija había huido de Mogadiscio en 1991 a causa de la guerra y nunca más supo de ella. Junto a su esposo, Fadumo se instaló en Siria en 2008 y, en 2010, se enteró de que su hija Fátima estaba como refugiada en Inglaterra.

El de Sufia y el de Fadumo son dos casos concretos de mujeres valientes entre la población femenina refugiada que se enfrenta a diferentes riesgos cuando se están trasladando de un país a otro: violaciones, abusos y trata de personas.

ONU y ACNUR en el empoderamiento femenino

La labor de la ONU en promover el empoderamiento femenino es fundamental y el secretario de la ONU, António Guterres, ya se había definido como feminista durante una sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer.

Desde la dirección de Naciones Unidades se tiene especial preocupación por acabar con la discriminación y la violencia contra la mujer, además de trazar acciones para terminar con la cultura del patriarcado que deja en un lugar de inferioridad a las mujeres y a las niñas. Sobre todo, para detener la reproducción de todo esto dentro de las mujeres y niñas refugiadas, que representan el 50% del segmento de los refugiados.

Desde ACNUR se trabaja por garantizar alojamientos en condiciones, asistencia sanitaria, alimentación digna y acceso a oportunidades de educación y de trabajo a toda la franja de mujeres más vulnerables, algunas embarazadas, no acompañadas, jefas de hogar, discapacitadas o adultas mayores. Pero mujeres valientes que siguen luchando por tener una vida digna y por ayudar a otras.

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