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Proyectos de potabilización del agua en campos de refugiados

potabilizacion del agua

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos.

Cuando estalla una crisis de refugiados, el suministro de agua potable se convierte en uno de los aspectos prioritarios. La llegada de miles de personas a una zona no preparada en poco tiempo supone que hay que actuar rápido para cubrir las necesidades humanas básicas y evitar la aparición de brotes de enfermedades.

La formación de asentamientos en zonas de difícil acceso o alejadas de fuentes hídricas, hacen que el agua pueda ser escasa y, en algunas ocasiones, no apta para el consumo humano. La potabilización del agua es un elemento fundamental que puede garantizar la supervivencia de miles de personas si se realiza de manera adecuada.

Estos son los métodos más habituales de potabilización del agua:

  • Hervir el agua

Es el método más tradicional y sencillo para potabilizar el agua. Es la forma más eficaz de acabar con los microorganismos y se recomienda que el agua se mantenga en ebullición durante cinco minutos. Es importante no cambiar posteriormente el recipiente a menos que también haya sido esterilizado y evitar el contacto con las manos.

  • Desinfección química

Este proceso se suele realizar mediante dos compuestos químicos, el yodo y el cloro, aunque también es posible hacerlo con lejía en bajas dosis. El gran problema aquí es utilizar la cantidad adecuada, ya que una sobredosis puede provocar vómitos y es peligrosa para mujeres embarazadas o personas con enfermedades tiroideas.

Una buena solución para no errar la dosis son las pastillas potabilizadoras. Aunque depende del compuesto, generalmente media hora es suficiente para que se produzca la potabilización completa. Hay que tener en cuenta que el yodo y el cloro son soluciones de emergencia y a corto plazo dado que generan problemas de salud si se consumen durante periodos largos de tiempo.

  • Uso de filtros

Los filtros no son tan efectivos como la ebullición o los químicos, aunque son una buena solución para utilizarlos en combinación con estos métodos. Su aspecto positivo es que no afectan al sabor del agua y que requieren menos tiempo que los otro métodos.

La potabilización en las crisis de refugiados

Líbano ha sido uno de los principales receptores de refugiados procedentes de Siria en los últimos años. En este momento hay algo menos de un millón de refugiados sirios en el territorio de este país de 6 millones de habitantes.

La formación de asentamientos de refugiados en las afueras de Beirut, sin un acceso adecuado a agua potable, hizo que las organizaciones humanitarias tuvieran que buscar soluciones de emergencias. Los cascos blancos facilitaron pastillas potabilizadoras a los refugiados del campo de al-Jarrah, Líbano, en mayo de 2016 que sirvieron para tratar 800.000 litros de agua, suficientes para dar de beber a 550 personas durante más de un año.

En situaciones de emergencia humanitaria, la media de agua que ACNUR facilita a los refugiados es de 15 litros por persona y día. Sin embargo, en los campos de refugiados, la distribución aumenta a los 20 litros por persona y día.

En los campos que se vuelven asentamientos estables, como Sarvestan, en Irán, ACNUR financia la construcción de infraestructuras más avanzadas de acceso a agua potable. En este caso, se construyó un pozo de 300 metros de profundidad que sirve para abastecer de agua a 2.000 personas en 2015.

Proyectos similares han sido desarrollados en diversos países africanos donde el agua es un bien escaso, como en el caso de los refugiados sudaneses en el este de Chad. La combinación de los métodos de potabilización del agua a corto plazo con la construcción de infraestructuras adecuadas a largo plazo ha demostrado ser la mejor garantía del acceso al agua potable para los refugiados.

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