La rápida escalada del conflicto en Oriente Medio está ejerciendo una presión cada vez mayor sobre las capacidades humanitarias y las comunidades de acogida, generando mayores riesgos de protección, un incremento significativo de los desplazamientos internos y una creciente preocupación por nuevos movimientos hacia países vecinos.
En un comunicado emitido hoy, ACNUR advirtió de que entre 600.000 y un millón de hogares iraníes se encuentran actualmente desplazados temporalmente dentro del país, según evaluaciones preliminares. Esto representa hasta 3,2 millones de personas, muchas de ellas huyendo de Teherán y otras grandes ciudades hacia el norte y zonas rurales en busca de seguridad.
Ayaki Ito, director de Emergencias y Apoyo a Programas y Coordinador de la Respuesta Interregional para los Refugiados en la Emergencia de Oriente Medio, destacó que la agencia mantiene una amplia trayectoria de trabajo en Irán y está adaptando su respuesta a las crecientes necesidades. Para ello, colabora con las autoridades nacionales y socios humanitarios en la evaluación de la situación y el refuerzo de las medidas de preparación ante el aumento de los movimientos de población.
Con estas nuevas estimaciones, el número total de desplazados internos en la región asciende ya a 4,1 millones, incluidos 816.700 en el Líbano.
Los movimientos transfronterizos también están aumentando. Desde el inicio de la crisis, 11.400 ciudadanos iraníes y 9.300 libaneses han cruzado hacia países vecinos. Además, 89.300 sirios y 24.600 afganos han regresado a sus países de origen desde el 28 de febrero, procedentes de Líbano e Irán, respectivamente.
ACNUR está intensificando su respuesta en el Líbano e Irán para fortalecer las intervenciones de protección y garantizar la prestación de asistencia vital. Paralelamente, la agencia implementa medidas de preparación en los países vecinos con el fin de ampliar rápidamente los servicios de protección y asistencia de emergencia si la situación continúa deteriorándose.
La organización subraya la urgente necesidad de proteger a la población civil, mantener el acceso humanitario y asegurar que las fronteras permanezcan abiertas para quienes buscan protección, en consonancia con las obligaciones internacionales.