Casi tres años después de su estallido, el conflicto en Sudán continúa siendo la mayor crisis humanitaria del mundo. Casi 12 millones de personas se han visto desplazadas, entre ellas cerca de 4 millones que han cruzado a países vecinos como Chad, Egipto o Sudán del Sur.
Chad, que acoge a cerca de 1,8 millones de personas refugiadas y desplazadas, es uno de los principales países de acogida en África y a pesar de los desafíos sigue manteniendo una política de puertas abiertas. La mayoría de las personas refugiadas proviene de Sudán, la República Centroafricana y Nigeria. Desde el comienzo del conflicto sudanés en abril de 2023, más de 1,3 millones de personas han huido a Chad, muchas de ellas en condiciones extremas.
Antes de la crisis de Sudán ya vivían en Chad más de 400.000 refugiados sudaneses, pero ahora la población refugiada del país se ha triplicado. Esta situación ha transformado la emergencia en el este del territorio en una de las operaciones más grandes de ACNUR en África.
Las provincias de Wadi Fira, Ouaddai, Sila y Ennedi Este son las más afectadas, con más de 850.000 nuevas llegadas desde 2023. Solo en 2025, unas 180.000 personas cruzaron la frontera huyendo de los ataques recientes en El Fasher y en los campamentos de Zamzam y Abu Shouk. Actualmente, uno de cada tres habitantes del este de Chad es refugiado, la mayoría mujeres y niños expuestos a graves riesgos de protección: el 76% ha sufrido violaciones de derechos humanos que incluyen violencia sexual, detención arbitraria y reclutamiento forzado, y el 60% ha sido separado de algún miembro de su familia.
A la falta de agua (muy por debajo del mínimo humanitario), la saturación de los servicios de salud y las limitadas oportunidades educativas se sumó, a finales de 2025, un brote de cólera que afectó a varios asentamientos.
ACNUR y sus socios brindan asistencia humanitaria en Chad que incluye refugio, agua, salud y educación, tanto para la población refugiada como para las comunidades locales. Esto es posible gracias a la solidaridad de miles de personas, junto al apoyo de empresas e instituciones públicas que colaboran con el Comité español de ACNUR, que hizo posible que en 2025 se enviara a Chad ayuda humanitaria por valor de más de 6.000.000 de euros. Esto se traduce en varias operaciones clave en el país.
En la frontera, las personas recién llegadas reciben registro biométrico, identificación de vulnerabilidades y artículos de emergencia (mantas, bidones, colchones, lámparas solares, jabón y artículos de higiene, utensilios de cocina y mantas) esenciales para restablecer un mínimo de dignidad. En la frontera, además del registro y las labores de protección, se llevan a cabo intervenciones vitales para socorrer a las personas que llegan en condiciones extremas.

La reubicación desde zonas fronterizas también ha sido clave. En tres años, más de 600.000 personas han sido trasladadas desde zonas fronterizas con Sudán a asentamientos seguros en Chad. Aunque ACNUR ha construido 9 nuevos campos de personas refugiadas y ha ampliado otros 10, a finales de 2025 aún quedaban más de 241.000 personas en asentamientos espontáneos sin servicios básicos a la espera de ser reubicados. Hasta la fecha, se han construido más de 113.000 refugios familiares, aunque dos tercios de las familias siguen necesitando uno.
En agua y saneamiento, el apoyo recibido permitió construir más de 40.000 letrinas comunitarias, aunque todavía se necesitan más de 7.000 adicionales. También se construyeron 139 pozos, gracias a los cuales se ha conseguido elevar el suministro de agua hasta los 11 litros por persona y día, aunque algunos asentamientos siguen por debajo del nivel mínimo de emergencia.
Esto ha permitido ayudar a las personas sudanesas que huyen del conflicto en su país y que, obligadas a abandonarlo todo, han encontrado en Chad una vía de escape y la esperanza de reconstruir sus vidas.