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Naufragio en Túnez: al menos 52 muertos más en el Mediterráneo

Barco de refugiados en el Mediterráneo
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07 Junio 2018

El domingo 3 de junio amanecía con tristes noticias desde el Mediterráneo. Un nuevo bote de refugiados y migrantes se hundía dos horas después de partir de la costa de Túnez. 62 personas pudieron ser rescatadas por la guardia costera, pero 120 podrían haber muerto.

Nuevo naufragio en la ruta más peligrosa del Mediterráneo

Al menos 52 personas, migrantes y refugiados, que iban a borde del bote, perdieron la vida tras el hundimiento del barco frente a la costa de Túnez. Con ellos, suman ya 771 muertos en el Mediterráneo en menos de seis meses de 2018. La ruta del Mediterráneo central, que comprende todas las travesías desde el norte de África hasta Italia, es el camino más peligroso hacia Europa.

William Spindler, portavoz de ACNUR, ha transmitido la tristeza que supone la gran pérdida de vidas tras el hundimiento de un barco frente a Túnez para la Agencia de la ONU para los Refugiados.

120 personas podrían haber muerto en el naufragio

Según la información de los oficiales de ACNUR, el bote salió el sábado por la noche hacia las costas italianas desde las islas de Kerkennah, pero dos horas después, el bote cedió a la sobrecarga y comenzó a inundarse.

Cuando envió la señal de auxilio, el bote se encontraba a 16 millas náuticas (algo más de 28 kilómetros), según fuentes oficiales, y los pescadores de la zona fueron los primeros en iniciar el rescate y alertar a la marina y a la guardia costera de Túnez.

68 de las 180 personas de las que iban a bordo pudieron ser rescatadas y otras 52 fueron encontradas muertas, pero debido al mal tiempo las operaciones de búsqueda y rescate tuvieron que suspenderse. Otras 60 personas que iban a bordo del bote continúan desaparecidas y dos traficantes de personas han sido arrestados tras lo sucedido.

ACNUR identifica a las personas que necesitan protección y busca soluciones alternativas a la travesía del Mediterráneo

Entre los supervivientes, ACNUR trabaja en la identificación de personas que necesitan protección internacional y brinda consejo legal.

Lo sucedido el primer sábado de junio forma parte de un movimiento migratorio mixto (flujo que combina refugiados y migrantes) que involucra a personas procedentes de distintos países que se adentran en el Mediterráneo desde el área costera de Sfax, una ciudad situada a 270 kilómetros al sur de la capital tunecina.

Además, ACNUR trabaja para dar vías legales alternativas a los refugiados. El mecenazgo privado, la reunificación familiar y la naturalización para que las personas en necesidad de protección internacional no se vean empujadas a arriesgar su vida en el mar.

En 2017, cinco refugiados pudieron volver desde Túnez a sus países con el apoyo de ACNUR, siete familias fueron reasentadas en otros países (21 personas), hubo siete casos de naturalización y cinco personas fueron acogidas por un sistema de mecenazgo privado.

Pero más ayuda sigue siendo necesaria para que todos aquellos que se ven obligados a huir de la violencia puedan tener un futuro: tener un refugio, agua, comida, educación o medicinas.

Ayuda a que los refugiados no se vean obligados a jugarse la vida en el Mediterráneo.
 
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