Emergencias

Escalada de violencia y de desplazamiento en RD Congo

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Jue, 06/10/2021

La de República Democrática del Congo (RDC) es una de las crisis humanitarias más complejas del mundo. Es el país de África con la cifra más alta de desplazados internos, con más de cinco millones. De ellos, dos millones se encuentran desplazados en la provincia de Kivu Norte.

Aunque la mayoría de los desplazamientos en el país son internos, el aumento de la violencia ha obligado a cientos de miles de personas a huir a países vecinos. Hay casi un millón de congoleños refugiados en once países africanos.

+ de 5 millones
de desplazados internos.
948.000
refugiados en países vecinos.
15,6 millones
de personas necesitan ayuda humanitaria, según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
 

Las provincias del este del país, las más afectadas

La situación general en el país es preocupante, especialmente en las provincias orientales de Kivu Norte, Kivu Sur e Ituri, que ya sufrieron un deterioro significativo en 2020. El año pasado, los socios de ACNUR registraron una cifra récord de más de 2.000 civiles muertos en las tres provincias: 1.240 en Ituri, 590 en Kivu Norte y 261 en Kivu Sur. La mayoría de estos ataques se atribuyeron a grupos armados.

Crisis en RD Congo

El escenario no ha mejorado. A finales de marzo de este año, los ataques del grupo armado Fuerzas Democráticas Aliadas habían asesinado a casi 200 personas, provocado decenas de heridos y desplazado a unas 40.000 personas en Beni, en la provincia de Kivu Norte.

En solo una semana (desde el 31 de mayo), casi 6.000 personas que vivían en campamentos de desplazados en la provincia de Ituri, al este de la República Democrática del Congo, han tenido que huir por culpa de los brutales ataques del grupo armado Fuerzas Democráticas Aliadas. 57 personas han muerto, 7 de ellos eran niños. Otras 25 personas fueron secuestradas y más de 70 casas y comercios han sido incendiados. Muchos han huido con lo puesto a ciudades cercanas y buscan refugio como pueden o son acogidos por familias, de por sí muy empobrecidas. Otros siguen durmiendo a la intemperie en el monte.

A finales de abril, en la provincia de Kivu Sur, más de 75.000 personas habían huido de sus hogares tras los enfrentamientos entre las milicias hutu y tembo.

Para promover la autosuficiencia de las personas desplazadas, ACNUR ha puesto en marcha una pequeña fábrica en la ciudad de Kitchanga, en Kivu Norte, donde los desplazados y miembros de la comunidad de acogida trabajan juntos para fabricar jabón y kits de higiene menstrual, compuestos por unas innovadoras toallas menstruales reutilizables.

En la foto, Joseline Uwase, desplazada internamente de Kitchanga, fabrica estas compresas higiénicas lavables que permiten a las mujeres y las niñas tener una buena higiene menstrual o poder ir a la escuela, por ejemplo, ya que muchas no pueden permitirse comprar toallas higiénicas de un solo uso.

Una refugiada fabrica compresas higiénicas

El caso de Christine: cómo reponerse de un trauma

El pasado mes de abril, se habían registrado 21.000 nuevos desplazamientos en la región de Gran Kasai, al suroeste del país, por la violencia. Entre 2016 y 2018 el conflicto en esta provincia desplazó a 1,4 millones de personas dentro de la República Democrática del Congo y obligó a 35.000 refugiados a buscar seguridad en Angola. Las tensiones entre dos comunidades por disputas por la tierra han ido en aumento desde agosto de 2020. El año pasado, los ataques desplazaron a más de 13.000 familias. Muchos de ellos no han podido regresar a sus hogares por temor a represalias.

En este contexto, muchas mujeres sufrieron abusos y violaciones. Hoy, un centro de reintegración apoyado por ACNUR en la ciudad de Kananga ofrece capacitación, apoyo psicosocial y formación a mujeres supervivientes de violencia de género. Fabrican jabón, reciben clases de costura, panadería y gestión empresarial. El objetivo es lograr que las mujeres sean autosuficientes. Los psicólogos y trabajadores sociales les ayudan a superar el trauma.

refugiada resiliente

Christine, en la foto, es profesora de cocina y está desplazada internamente. Imparte clases de formación profesional en el Centro de Recuperación y Reintegración de ACNUR. Ella se formó aquí y comenzó un negocio de pasteles, lo que le permitió enviar a sus nueve hijos a la escuela.

"Ahora puedo ganarme la vida bien. Si no fuera por el programa de ACNUR, todavía sería una víctima. Quiero que las demás se conviertan en lo que soy hoy".
Christine

ACNUR sigue trabajando con el gobierno, las autoridades locales y sus socios para ayudar a las personas desplazadas internas, proporcionando refugio, ayuda básica de emergencia y protección.

Los esfuerzos de ACNUR para ayudar a los desplazados internos se enfrentan a un grave déficit de financiación. Hasta el momento, ACNUR sólo ha recibido un 15% de los 347,3 millones de dólares necesarios para hacer frente a la situación de emergencia en RDC durante 2021.

En 2021, gracias a la generosidad de los socios y donantes de ACNUR,

92.000 personas recibirán información sobre higiene y salud.
50.000 personas refugiadas recibirán permisos de residencia.
24.500 personas recibirán ayudas para sus actividades agrícolas, ganaderas o pesqueras.
6.658 personas recibirán ayudas económicas.
70 proyectos de coexistencia pacífica serán puestos en marcha.
60 % de las personas afectadas y de las comunidades de acogida participarán activamente en la prevención de la violencia de género.
 

Erupción del volcán Nyiragongo: huir de la lava

Por si fuera poco, durante la madrugada del sábado 22 de mayo, el río de lava procedente del volcán Nyiragongo casi alcanzaba a la ciudad de Goma, la capital de Kivu, donde viven dos millones de personas. La erupción ha dejado, por el momento, 31 muertos, 230.000 desplazados internos y 550.000 personas con necesidad de ayuda humanitaria.

Paul, de 48 años, es una de las muchas personas que tuvo que huir cuando la lava casi alcanzaba la ciudad de Goma, donde vivían. Y lo hizo en la silla de ruedas con la que se mueve desde que era un niño. Junto con su mujer, Francine, y sus seis hijos caminaron hasta la ciudad de Sake.

Huida volcán en RD Congo

“Cuando vi la lava caer por el monte Nyiragongo, reuní a mi familia para salir de la ciudad. Mi esposa y mis hijos me ayudaron a empujar la silla. Los más pequeños se sentaron en conmigo”, explica Paul. “El camino estaba lleno de baches y era largo. Fue muy difícil”, añade Francine.

La mayoría de los desplazados se están alojando en familias de acogida; otros están buscando refugio en iglesias o colegios que se encuentran abarrotadas de gente que también ha tenido que huir. Los menos afortunados, continúan durmiendo a la intemperie. Se necesitan urgentemente refugios y material básico de emergencia, como colchonetas, mantas y utensilios de cocina.

La lava ha arrasado casas e infraestructuras. Las que han quedado en pie han tenido que ser evacuadas. La ciudad ha experimentado más de mil terremotos y temblores después de la erupción y el riesgo de derrumbe de los edificios es muy alto.

ACNUR ha desplegado equipos de emergencia en Sake, Minova y Rutshuru y está trabajando las 24 horas del día para proporcionar ayuda de emergencia, refugios y distribuir artículos de primera necesidad a las poblaciones más afectadas.

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