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Genocidio de Ruanda: la historia de los hutus y los tutsis

Ruanda, África
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30 Marzo 2017

Dicen que hay que tener presentes las atrocidades cometidas por la humanidad para evitar que estas vuelvan a repetirse. Por ello, el día 7 de abril es un Día de Reflexión sobre el Genocidio de Ruanda en 1994.

Familia de Ruanda, África

Historia de Ruanda: los hutus y los tutsis

En 1994, más de 7 millones de personas vivían en Ruanda divididas en tres grupos étnicos: hutus, que suponían la gran mayoría de la población, tutsis y twa.

Antes de la era colonial, los tutsis ocupaban el más alto estrato en el sistema social y los hutus el más bajo, pero eso llegó a invertirse en el s. XIX. Tras la I Guerra Mundial, Ruanda pasó a pertenecer a Bélgica y, con la descolonización de los años 50, las tensiones aumentaron y comenzaron los conflictos étnicos entre hutus y tutsis.

En 1959, cientos de tutsis fueron asesinados. Cuando Ruanda consiguió la independencia, miles de tutsis pidieron refugio en los países vecinos. Desde allí, los tutsis comenzaron a organizarse y prepararon un ataque contra los hutus y el gobierno, asesinando a numerosos civiles y creando nuevas oleadas de refugiados. Al final de los años 80, casi medio millón de ruandeses estaban refugiados en Burundi, Uganda, Zaire y Tanzania.

En 1988, fundan en Uganda el Frente Patriótico Ruandés (FPR), compuesto principalmente por tutsis exiliados que habían participado en la resistencia. En 1990, el FPR lanzó el mayor ataque a Ruanda desde Uganda. Los tutsis que vivían en Ruanda fueron tratados como traidores y cómplices de lo sucedido. En 1993, ambos países firman los acuerdos de paz de Arusha y se crea un gobierno de transición compuesto por hutus y tutsis.

El genocidio de Ruanda de 1994

El 6 de abril de 1994, la muerte del presidente de Ruanda, Juvénal Habyarimana, da comienzo a semanas de intensas masacres. Se estima que 1 millón de personas fueron asesinadas en lo que se conoce como el genocidio de Ruanda, y alrededor de 200.000 mujeres fueron violadas.

El 7 de abril, la primera ministra Agathe Uwilingiyimana y los soldados belgas de las fuerzas de la ONU que la custodiaban fueron asesinados brutalmente por los soldados del gobierno.

Después de la masacre de sus tropas, Bélgica retiró al resto de sus fuerzas, seguida por otros países, lo que llevaría a que el 21 de abril la UNAMIR (Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Ruanda) se viera obligada a reducir sus efectivos.

La ausencia de una reconciliación entre los distintos partidos de Ruanda y la falta de respuesta de la comunidad internacional hicieron que la tragedia se volviera aún más compleja. La capacidad de la ONU de reducir el sufrimiento humano en Ruanda se vio severamente constreñida por la negativa de los Estados Miembros a responder con tropas adicionales.

El 22 de junio, el Consejo de Seguridad autorizó a las fuerzas francesas a enviar una misión humanitaria, llamada la Operación Turquesa, que salvaría a cientos de civiles en el suroeste de Ruanda. En otras áreas, los asesinatos siguieron hasta el 4 de julio, cuando el FPR tomó el control militar de todo el país.

Refugiados de Burundi en Ruanda

Burundi, 20 años después del genocidio de Ruanda

Años más tarde, las luchas entre hutus y tutsis que provocaron el genocidio de Ruanda han dado lugar a conflictos armados activos a día de hoy.

Los conflictos étnicos se extendieron hasta países vecinos como la República Democrática del Congo y Burundi, de donde han tenido que huir más de 400.000 refugiados, más de 85.000 hoy refugiados en Ruanda.

No podemos evitar conflictos como el genocidio de Ruanda, pero sí podemos ayudar a sus víctimas.
 
No podemos evitar conflictos como el genocidio de Ruanda, pero sí podemos ayudar a sus víctimas.
 
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No podemos evitar conflictos como el genocidio de Ruanda, pero sí podemos ayudar a sus víctimas.
 
 

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