Historias de vida

Andreas Hollstein, el alcalde alemán de los refugiados

Alcalde alemán de los refugiados
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19/09/2018

Cuando cifras sin precedentes de refugiados comenzaron a llegar a Europa, Andreas Holsstein dio un paso al frente. Movido por su solidaridad y por la oportunidad de impulsar la economía de la ciudad, se ofreció voluntario para asumir una cuota mayor a la correspondiente para la pequeña ciudad de Altena.

Desde entonces, su trabajo incansable para que se sientan bienvenidos y su éxito en la labor de integración han hecho que este alcalde y su ciudad sean nominados al Premio Nansen por sus esfuerzos extraordinarios en apoyar a los refugiados.

Acoger a refugiados, un beneficio para la comunidad

Desde 2013, esta ciudad de 17.000 habitantes ha aceptado 450 solicitantes de asilo. “Se trata de dar pequeños pasos. No podemos resolver todos los problemas de los refugiados en el mundo, pero podemos hacer nuestro gran esfuerzo para mejorar las cosas dentro de lo posible”, dice orgulloso el alcalde.

En los últimos años, muchas de las fábricas de la ciudad de Altea han tenido que cerrar y la población ha ido disminuyendo. Pero ahora, el alcalde ha empezado a cambiar las cosas. La llegada de refugiados ha tenido un efecto muy positivo, en lo que el alcalde destaca el potencial y las habilidades aportadas individualmente por los recién llegados.

“Eso no siempre es cómodo, pero sigo creyendo que es correcto”

Gracias a una comunidad de voluntarios dedicada a la integración de los refugiados y a sus enfoques innovadores, Andreas Hollstein ha buscado convertir a los recién llegados de extraños a vecinos, fomentando la comunicación como punto esencial de su estrategia.

Los beneficios para la economía local y para los refugiados, al darles acceso al mercado laboral y mejorar su autosuficiencia, se han visto reflejados desde el primer día.

Pero el camino no siempre ha sido fácil. Tras una lesión con un arma blanca por parte de un residente contrario a su política, Hollstein ha demostrado perseverancia: “El objetivo por el que estoy luchando es el correcto. Eso no siempre es cómodo, pero sigo creyendo que es correcto.”

“Queríamos que los recién llegados y los lugareños hablaran entre ellos. Incluso si usan solo gestos al principio, es mejor a que no se comuniquen. Significa que podemos hacer que las personas dejen de ser un número anónimo y crear una relación”.
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Comunicación y urbanización, dos claves para la integración

Otra de las claves para su integración ha sido la de alojar a los recién llegados en apartamentos situados en distintas partes de la ciudad, en lugar de en un albergue separado. Cuando se mudan, los voluntarios les presentan a sus nuevos vecinos.

Además, la creación de un portal de Internet apoyado por la administración hace posible unir las habilidades de los refugiados con los empleos, permitiendo a muchos refugiados establecer contactos rápidamente con la población local, aprender el idioma, encontrar empleo o estudiar.

“Los refugiados benefician a la sociedad, por eso quiero ayudarles”

La estrategia de bienvenida de Altena va más allá de las amistades fortuitas con los vecinos. Hollstein quería asegurarse de que todos los recién llegados tuvieran a alguien que los cuidara. Los voluntarios actúan como “cuidadores” para ayudar a los solicitantes de asilo a tratar de completar los formularios, a aprender el idioma o en otros aspectos de la vida cotidiana.

“Los recién llegados benefician a la sociedad alemana. Por eso quiero ayudarles en sus carreras”, dice Ludger Leweke, de 68 años, residente de Altena. El voluntario alemán ayuda a unos 20 jóvenes refugiados a solicitar trabajo y becas, entre ellos, Muhannad, de 23 años, natural de Damasco, quien ya ha conseguido un contrato en prácticas como electricista. “Ludger me explicó cómo tener una buena vida aquí en Alemania. Le estoy muy agradecido, me ha ayudado mucho”, asegura.

Historias como las suyas resurgen por toda la ciudad y son, según Hollstein, el secreto detrás del éxito de Altena.

refugiados en EEUU

“No estamos haciendo nada que no esté sucediendo en otros lugares”

El alcalde reconoce que sin los voluntarios nada de esto hubiera sido posible, son la columna vertebral, pero lo que les hace realmente diferentes es el enfoque integral: “No estamos haciendo nada que no esté sucediendo en otros lugares, pero estamos haciendo las cosas a un alto nivel en varios aspectos diferentes”.

Holsstein espera que el éxito de Altena sirva de mensaje para otras comunidades, de que incluso las contribuciones más pequeñas pueden marcar la diferencia.

“Con pequeños pasos se puede hacer algo bueno para las personas que lo necesitan. No son las grandes palabras de los principales políticos lo que importa. Es la gente que muestra la cara humanitaria de Europa, y esa gente, somos nosotros”.

Sumamos pequeños esfuerzos para conseguir grandes cambios.
 
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