Historias de vida

Sobrevivir durante días en medio del mar

Doaa, superviviente de un naufragio en el Mediterráneo. Foto: AFP
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20 Agosto 2015

 ACNUR / M. Sestini

Esta ruta se ha vuelto cada vez más peligrosa. Miles de personas desesperadas, entre ellas muchos niños, pasan días en el mar hacinados en las bodegas o las cubiertas de las precarias embarcaciones de los traficantes. Muchas veces se agota el agua y la comida, los barcos vuelcan por el sobrepeso o simplemente los traficantes abandonan a estas personas a su suerte en mitad del mar, como les pasó a Doaa y Bassem, dos jóvenes sirios que tenían planes de casarse cuando llegaran a Europa. 

Esta pareja de enamorados sirios que huyó de su país a causa de la guerra y buscaron refugio en Egipto, escapó de nuevo cuando comenzaron las hostilidades contra los refugiados sirios que vivían allí. Partieron de Egipto con la esperanza de llegar a Grecia, casarse en Europa y empezar una nueva vida juntos. Pagaron 2.500 dólares cada uno a los traficantes para que les subieran a uno de los barcos que cruzan el Mediterráneo. A los tres días de viaje, Doaa empezó a preocuparse y le confesó a Bassem sus peores temores: “Nunca llegaremos a la costa. Nos hundiremos todos”.

Al cuarto día de viaje, un barco oxidado se aproximó a ellos y los traficantes les intentaron convencer de que se subieran, pero todas las personas que iban en el barco se negaron. Entonces, como recuerda Doaa, de 19 años,  los traficantes se fueron enfadados y volvieron al poco tiempo para abrir un agujero en uno de los lados del barco en el que viajaban. “Que los peces se coman vuestra carne”, recuerda que les gritaron. Y poco después el barco empezó a hundirse…

 ACNUR / I. Lange

La dolorosa separación de dos jóvenes enamorados

Bassem logró encontrar un flotador y dárselo a Doaa. Unas 100 personas sobrevivieron al naufragio y se agruparon en mitad del mar, pero poco a poco las fuerzas les fueron fallando y muchos desistieron y murieron ahogados, entre ellos Bassem. 

Doaa se quedó sola en mitad del mar con unas pocas personas que seguían luchando por sobrevivir y con cadáveres flotando a su alrededor. Un hombre palestino le dio su bebé de 9 meses. “Por favor, coge al bebé. Estoy muy cansado”, le dijo antes de ahogarse agotado. Unas horas más tarde, otra madre le pidió que salvara también a su hija de 18 meses. “Yo no sobreviviré”, recuerda que le dijo.

En cuestión de pocas horas, la vida de Doaa y de los dos niños quedó suspendida en un limbo en mitad del Mediterráneo. Los pequeños lloraban por el miedo y el hambre, y Doaa trató de calmarlos contándoles cuentos. 

 

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