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La Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID) ha concedido al Comité español de ACNUR una subvención de 116.000 € para el proyecto “Asistencia básica...
El deshielo, las temperaturas extremas o la extinción de especies son algunas de las consecuencias del cambio climático sobre las que más hemos escuchado hablar, pero, ¿có...
Fue un 2 de septiembre de 2015. El cuerpo de Alan Kurdi, más conocido como Aylan Kurdi, de apenas tres años de edad, aparecía tumbado en la playa, como...
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Cuando Europa mira hoy a los refugiados de países como Siria, parece haber olvidado su pasado más reciente. A mediados del siglo XX, los refugiados de la II...
Imagina que en vez de frases no pudieras ver más allá de un montón de símbolos. Imagina que no pudieras descifrar los letreros por la calle, escribir...
Volver a Empezar es el primer podcast del Comité Español de ACNUR, conducido y presentado por Molo Cebrián, creador de Entiende Tu Mente o Saliendo Del Círculo.
En esta nueva temporada de Volver a Empezar hablamos con mujeres que se han visto desplazadas por la fuerza, pero que no se dejan definir por estas circunstancias. Son mujeres incansables, que día a día superan la adversidad y la desigualdad y que además luchan por aquello en lo que creen: una vida digna para todas, para poder vivir en paz. Casi 60 millones de mujeres y niñas están desplazadas en todo el mundo, a ellas les dedicamos la novena temporada del Podcast del Comité español de ACNUR.
En la Temporada 8 de "Volver a empezar", el podcast del Comité español de ACNUR, nos preguntamos: ¿Puede el deporte convertirse en refugio? Para responder a esta pregunta hemos hablado con varias personas refugiadas que han tenido que huir de sus hogares, dejar su país y comenzar de cero en España. Personas a las que el deporte les ha salvado la vida. ¿Y cómo es posible esto? En muchas ocasiones lo es gracias a organizaciones, fundaciones y asociaciones que apuestan por el deporte como herramienta integradora de las personas refugiadas. Y es que el deporte integra, empodera, une, ayuda y puede convertirse en hogar, especialmente cuando el tuyo ha quedado muy lejos.
¿Te imaginas tener que abandonar tu país y empezar de cero para poder salvar tu vida? El protagonista de esta temporada tuvo que hacerlo: le llamaremos Juan. Por motivos de protección, prefiere no decir su nombre, ni de dónde viene, pero sí puede contarnos cómo ha logrado comenzar una nueva vida en un pequeño pueblo de la llamada España rural, ayudando a combatir el despoblamiento. Allí, donde muchos otros no quieren ir, Juan está construyendo un hogar seguro junto a su familia. Acompáñanos a conocer su historia en la séptima temporada del podcast del Comité español de ACNUR.
El cambio climático ha llegado para quedarse y marcar nuestro presente y nuestro futuro. Pero, ¿qué es exactamente? ¿Qué consecuencias tiene y cómo podemos luchar ante su avance? ¿Cómo afecta a las personas más vulnerables del planeta? En la temporada 6 de "Volver a empezar" resolvemos estas preguntas sobre el cambio climático hablando con expertos en el tema. Te esperamos.
Como no podía ser de otra manera, dedicamos la Temporada 5 de Volver a empezar a Ucrania. Queremos conocer de cerca cómo se vive en un país en guerra, cómo es huir de este conflicto y comenzar de cero en un lugar nuevo. Pero también vamos a mostrar qué labor está realizando Acnur en esta situación y cómo podemos ayudar cada uno de nosotros. Te esperamos.
Esta es la historia de una persona que gracias al boxeo tuvo una segunda oportunidad. No solo ella, sino también toda su familia.
Ella es Sadaf. Mujer, boxeadora, refugiada, valiente y luchadora. Nació en Afganistán, uno de los peores países del mundo para nacer mujer. Si quieres conocer su historia, ¡dale al play! y si te emociona tanto como a nosotros, comparte este podcast.
La tercera temporada de Volver a Empezar tiene nombre propio: Sergio Chekaloff. Una persona que ha pasado 74 años buscando el reconocimiento de una nacionalidad.
Su historia es la de millones de personas en todo el mundo que carecen de derechos políticos, jurídicos y sociales por el hecho de no ser considerados ciudadanos. Son apátridas.
En esta segunda temporada de Volver a Empezar conoceremos a Sergio, Gleici y Cristian. Ellos se vieron obligadas a abandonar sus países y que al llegar a España se toparon con una situación excepcional por la pandemia de COVID-19. A pesar de sus dificultades personales, y aún a riesgo de contagiarse, volvieron a armarse de valor para ayudar a quienes más lo necesitaban.
Befriending es la primera temporada de Volver a Empezar. En ella conoceremos la historia de tres mujeres valientes. Dos de ellas lo dejaron todo atrás en sus países para volver a empezar. Una vez en España, forjaron una amistad que les ha ayudado a salir adelante en el día a día.
A medida que se comienza a despejar la creciente montaña de escombros, los hermanos temen lo que pueden encontrar sepultado. “Por el olor puedes intuir que todavía hay cuerpos sepultados bajo todo esto”, dice Rodolfo Saballa, sentado sobre un montón de escombros, mientras mira un velero encallado. “Sólo estamos esperando las noticias”. A sus 54 años, Rodolfo es el mayor de cinco hermanos que se criaron en el distrito 61 de Tacloban, una comunidad pesquera situada sobre pilotes a lo largo de la costa. La noche antes del 8 de noviembre, cuando el tifón golpeó la zona, su familia buscó refugio en la casa de su hermano Wilfredo, pensando que aquella estructura de hormigón sería más segura. Pero la casa se derrumbó por la fuerza de la tormenta y sepultó al instante a siete personas. Cinco siguen desaparecidas, entre ellas varios niños y el propio Wilfredo, un veterano policía que se iba a jubilar pronto. “Estábamos muy acostumbrados a los tifones, confiábamos en que no nos pasaría nada. Nuestro padre nunca abandonaba su casa antes de las tormentas, solamente reforzaba los postes”, dice Felix, de 48 años. “Aprended de esto, no seáis tan testarudos como nosotros”. Como consecuencia, los miembros de la familia que sobrevivieron decidieron no trasladarse al centro de evacuación cercano de Astrodome porque “estaba saturado y sucio”. Ahora viven en chozas improvisadas cerca del agua. Su casa es una lona sujeta a algunos postes. El agua se filtra cuando llueve y los mosquitos son algo habitual. “Decidimos quedarnos aquí para poder ir rápido a identificar cuerpos a medida que van encontrando otros nuevos”, dice Rodolfo. Aparte de la tarea que tienen ahora de identificar a los muertos, los hermanos no saben qué harán después. Dos de ellos son vendedores de pescado y dicen que el negocio está paralizado porque el muelle para los barcos quedó destruido. “Nadie está saliendo a pescar. Nadie comprará pescado. Hay cadáveres por todas partes”, dice Francisco, de 51 años. “Todo está en un limbo, no sabemos cómo saldremos de esta tragedia, cómo comenzaremos de nuevo nuestras vidas”. Sus vidas pueden complicarse porque hay informes que indican que el gobierno ha establecido “zonas de no construcción” a lo largo de las costas del país con el fin de mitigar futuros riesgos por tifones y tormentas. Los detalles de este plan y sus implicaciones para gente como los Saballas todavía no están claros. Como agencia corresponsable del liderazgo del grupo de trabajo sobre protección que da respuesta a este desastre natural, ACNUR está monitoreando asuntos como éste con sus socios para garantizar la seguridad y el acceso a medios de subsistencia para las personas afectadas por la reubicación. Rodolfo no sabe qué le depara el futuro pero está seguro de una cosa: “Nuestra vida está aquí. No tenemos más opción que quedarnos y reconstruir”.
El centro de la tormenta del 8 de noviembre pasó casi directamente sobre Barangay 88, en San José, derribando árboles y reduciendo las casas a escombros en esta comunidad de 11.000 personas. Emilita Montalban, representante electa de la comunidad, se apiñó junto a su familia en una habitación de hotel durante más de dos horas, moviéndose de habitación en habitación mientras las ventanas se hacían añicos y el agua entraba a borbotones. Cuando la tormenta pasó y pudo salir fuera, “Tacloban era como una ciudad fantasma”, dijo. Calcula que murieron 1.000 personas y 1.500 casas fueron destruidas en su zona. En cuestión de días Emilita volvió al trabajo, organizando la distribución de ayuda en Barangay 88 con el apoyo de ACNUR y su socio implementador, la ONG Community and Family Services International (CFSI), a principios de esta semana. Las personas con necesidades específicas, como las mujeres cabeza de familia, hicieron cola en una fila separada y tuvieron prioridad a la hora de recibir las lonas de plástico y las mantas. También se distribuyeron suministros a algunas familias que viven en centros de evacuación y cuyas casas habían sido completamente destruidas en el barangay (distrito). Un total de 1.150 lonas de plástico y 120 mantas de lana fueron distribuidos entre las familias afectadas en el Barangay 88. Las personas beneficiadas dijeron que utilizarían las lonas para sustituir los tejados destrozados, mientras esperan que sean despejados los escombros y comience la reconstrucción de la ciudad. El martes ACNUR distribuyó otras 815 lonas de plástico en el vecino Barangay 93. El almacén de la Agencia en Tacloban está actualmente vacío y espera el reabastecimiento por aire y mar. “Cada día que las provisiones de auxilio se quedan en el almacén significa que mujeres, hombres y niños pasan otra noche sin los artículos esenciales que les pueden ayudar durante este difícil periodo y mantenerlos a salvo”, dijo Roberto Mignone, un funcionario de protección de ACNUR en Tacloban. “Es por esto que distribuimos los artículos directamente desde el aeropuerto hacia las comunidades más afectadas”. En Barangay 88, Emilita dijo a sus concejales que ni ella misma ni ninguno de ellos recibiría esos artículos porque sus casas no estaban tan seriamente dañadas como las de otros. Según sus estimaciones, el 30 por ciento de su comunidad había huido hacia otras zonas de la provincia, a Samar, Cebu o incluso a Manila. “Los que pueden permitirse partir lo están haciendo, pero los más pobres están obligados a quedarse”, explicó. Muchos residentes del Barangay 88 dijeron que querían quedarse en Tacloban. Una mujer señaló que había estado en Bohol distribuyendo ayuda a las víctimas del terremoto cuando el tifón golpeó. Volvió inmediatamente a Tacloban, ansiosa por comprobar cómo estaba su familia y comenzar el proceso de reconstrucción. Cuando se le preguntó si se planteaba trasladarse a otro lugar, se mostró firme: “No, Tacloban es mi hogar. No lo dejaré otra vez”. Mignone menciona, “En estos momentos ves realmente la resistencia y el sentimiento de comunidad que hay aquí en el Barangay 88. Todo el mundo está decidido a contribuir y apoyar a sus vecinos mientras el esfuerzo de reconstrucción avanza”.
El informe “El futuro de Siria: la crisis de los niños refugiados”, publicado hoy, es el resultado del primer estudio en profundidad realizado por ACNUR sobre la situación de los niños y niñas sirios desde el inicio del conflicto en marzo de 2011. Entre sus principales conclusiones cabe destacar que muchos de los menores sirios están creciendo en hogares desestructurados y que a menudo estos niños se convierten en la principal fuente de ingresos de sus familias. Más de 70.000 familias refugiadas sirias viven sin el padre y hay más de 3.700 niños refugiados, menores no acompañados o separados de ambos padres. “Si no actuamos rápidamente, una generación de inocentes se convertirá en la víctima permanente de una guerra atroz”, declaró el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, AntónioGuterres. La Enviada Especial de ACNUR, Angelina Jolie, dijo: "El mundo debe actuar para salvar de la catástrofe a una generación de niños sirios traumatizados, aislados y que están sufriendo". El conflicto, que dura ya 32 meses, está dejando profundas secuelas físicas y psicológicas. En el Líbano, durante seis primeros meses del año, 741 niños refugiados sirios fueron remitidos a hospitales para ser tratados de sus lesiones. En Jordania, en un año, más de 1.000 niños del campamento de Za'atari fueron atendidos por lesiones relacionadas con la guerra. La ira y otras respuestas emocionales también son corrientes: en el transcurso de las discusiones de grupo con niños refugiados, varios expresaron su deseo de regresar a Siria para combatir. Los autores del estudio también recibieron informaciones sobre la existencia de jóvenes que están siendo entrenados para combatir como preparación para regresar a Siria. Innumerables familias de refugiados que carecen de recursos económicos envían a sus hijos a trabajar para asegurar su supervivencia básica. Tanto en Jordania como en el Líbano, los investigadores constataron que había menores, algunos incluso de siete años, que trabajaban durante largas horas por poco dinero, a veces en condiciones peligrosas o de explotación. En el campo de refugiados de Za'atari, en Jordania, la mayoría de los 680 pequeños comercios existentes emplean a niños. Un estudio llevado a cabo en once de las doce gobernaciones de Jordania mostró que prácticamente uno de cada dos hogares de refugiados encuestados dependía en parte o en su totalidad de los ingresos generados por un menor. El estudio realizado por ACNUR detalla la dolorosa vida de aislamiento, exclusión e inseguridad que soportan muchos menores refugiados: el 29 por ciento de los niños entrevistados declararon que salían de su casa una vez por semana o menos. Su hogar es a menudo un apartamento abarrotado de personas, un refugio improvisado o una tienda de campaña. El estudio incluye múltiples testimonios de niños. Nadia, una refugiada recién llegada a Jordania dijo: “Nuestras vidas están destruidas. No estamos yendo a la escuela y, sin educación, no hay nada. Nos dirigimos hacia la destrucción”. El informe muestra que la mayoría de las niñas y niños refugiados sirios no van a la escuela. De hecho, más de la mitad de los menores sirios en edad escolar en Jordania no están escolarizados. En el Líbano, se calcula que unos 200.000 niños refugiados sirios en edad escolar podrían seguir sin escolarizar de aquí a final del año. Otro síntoma preocupante de la crisis es la gran cantidad de bebés nacidos en el exilio que no tienen certificados de nacimiento, un documento esencial para evitar la apatridia. Un reciente estudio de ACNUR sobre el registro de nacimientos en el Líbano reveló que el 77 por ciento de los 781 niños refugiados incluidos en la muestra no contaban con un certificado de nacimiento oficial. Entre enero y mediados de octubre de 2013, sólo 68 certificados fueron emitidos a los bebés nacidos en el campamento de Za'atari, en Jordania. El informe detalla el esfuerzo masivo llevado a cabo por la ONU, las ONGs, los gobiernos de acogida y los propios refugiados para abordar las cuestiones dolorosas a las que se enfrentan los niños refugiados. ACNUR ofrece una asistencia económica a las familias de refugiados más vulnerables y con dificultades. El informe analiza los esfuerzos innovadores de ACNUR, UNICEF, SavetheChildren y otras ONGs para dar a los niños la oportunidad de retomar sus estudios. La generosidad y la empatía de las comunidades de acogida es un tema recurrente. Hay más de 1,1 millones de niños sirios refugiados y la mayoría viven en los países vecinos. Exigiendo que "este hito vergonzoso del conflicto debe generar algo más que simples titulares", AntónioGuterres y Angelina Jolie pidieron apoyo para los vecinos de Siria, para que mantengan abiertas sus fronteras, mejoren sus servicios y apoyen a las comunidades de acogida. También hicieron un llamamiento para que los países más allá de las fronteras de Siria ofrezcan programas de reasentamiento y admisión humanitaria a las personas que siguen sintiéndose inseguras en el exilio y a las familias con niños gravemente heridos. Después de casi mil días de conflicto, este último informe tiene por objetivo centrar de nuevo la atención en la difícil situación de los niños y niñas refugiados sirios. Los resultados se presentan en una página web multimedia (unhcr.org/FutureOfSyria/) que cuenta con fotografías, videos, citas y estadísticas que se pueden compartir fácilmente en las redes sociales. Algunos de los videos que muestran niños y niñas en el campamento Za'atari fueron grabados con cámaras GoPro. Esta web invita a los visitantes a compartir las historias de los niños, hacer una donación y escribir un mensaje solidario que será transmitido a los niños refugiados sirios.