Cuando cifras sin precedentes de refugiados comenzaron a llegar a Europa, Andreas Holsstein dio un paso al frente. Movido por su solidaridad y por la oportunidad de impulsar la economí...
Cada año, decenas de trabajadores humanitarios pierden su vida intentando salvar otras y se enfrentan a la frustración de no poder proporcionar suficientes medicinas, comida o refugios para...
El músico y actor japonés Takamasa Ishihara, más conocido como MIYAVI, cumple hoy 37 años y cerca de uno como Embajador de Buena Voluntad de ACNUR. Aprovechamos...
Cuando se acercan las fiestas navideñas, los grupos de amigos o empleados de empresas se juntan para cenar y hablar de cómo ha ido el año, divertirse...
Más de 3 años de guerra en Yemen han dejado un país devastado e inmerso en la miseria. La mayoría de los afectados no son siquiera refugiados:...
Cuando decidimos colaborar de forma solidaria con una organización, surgen dudas sobre el impacto real de nuestra colaboración. Aclaramos 4 cosas importantes que debes saber antes de hacer donaciones...
El estallido de una bomba. El humo de una aldea en llamas. El ruido de una puerta derrumbándose. Patadas. Disparos. Y solo unos segundos para coger lo imprescindible y...
La Fundación Alimerka (organización sin ánimo de lucro vinculada al Grupo Alimerka) y el Comité español de ACNUR cumplen el tercer año de la alianza que...
Volver a Empezar es el primer podcast del Comité Español de ACNUR, conducido y presentado por Molo Cebrián, creador de Entiende Tu Mente o Saliendo Del Círculo.
En esta nueva temporada de Volver a Empezar hablamos con mujeres que se han visto desplazadas por la fuerza, pero que no se dejan definir por estas circunstancias. Son mujeres incansables, que día a día superan la adversidad y la desigualdad y que además luchan por aquello en lo que creen: una vida digna para todas, para poder vivir en paz. Casi 60 millones de mujeres y niñas están desplazadas en todo el mundo, a ellas les dedicamos la novena temporada del Podcast del Comité español de ACNUR.
En la Temporada 8 de "Volver a empezar", el podcast del Comité español de ACNUR, nos preguntamos: ¿Puede el deporte convertirse en refugio? Para responder a esta pregunta hemos hablado con varias personas refugiadas que han tenido que huir de sus hogares, dejar su país y comenzar de cero en España. Personas a las que el deporte les ha salvado la vida. ¿Y cómo es posible esto? En muchas ocasiones lo es gracias a organizaciones, fundaciones y asociaciones que apuestan por el deporte como herramienta integradora de las personas refugiadas. Y es que el deporte integra, empodera, une, ayuda y puede convertirse en hogar, especialmente cuando el tuyo ha quedado muy lejos.
¿Te imaginas tener que abandonar tu país y empezar de cero para poder salvar tu vida? El protagonista de esta temporada tuvo que hacerlo: le llamaremos Juan. Por motivos de protección, prefiere no decir su nombre, ni de dónde viene, pero sí puede contarnos cómo ha logrado comenzar una nueva vida en un pequeño pueblo de la llamada España rural, ayudando a combatir el despoblamiento. Allí, donde muchos otros no quieren ir, Juan está construyendo un hogar seguro junto a su familia. Acompáñanos a conocer su historia en la séptima temporada del podcast del Comité español de ACNUR.
El cambio climático ha llegado para quedarse y marcar nuestro presente y nuestro futuro. Pero, ¿qué es exactamente? ¿Qué consecuencias tiene y cómo podemos luchar ante su avance? ¿Cómo afecta a las personas más vulnerables del planeta? En la temporada 6 de "Volver a empezar" resolvemos estas preguntas sobre el cambio climático hablando con expertos en el tema. Te esperamos.
Como no podía ser de otra manera, dedicamos la Temporada 5 de Volver a empezar a Ucrania. Queremos conocer de cerca cómo se vive en un país en guerra, cómo es huir de este conflicto y comenzar de cero en un lugar nuevo. Pero también vamos a mostrar qué labor está realizando Acnur en esta situación y cómo podemos ayudar cada uno de nosotros. Te esperamos.
Esta es la historia de una persona que gracias al boxeo tuvo una segunda oportunidad. No solo ella, sino también toda su familia.
Ella es Sadaf. Mujer, boxeadora, refugiada, valiente y luchadora. Nació en Afganistán, uno de los peores países del mundo para nacer mujer. Si quieres conocer su historia, ¡dale al play! y si te emociona tanto como a nosotros, comparte este podcast.
La tercera temporada de Volver a Empezar tiene nombre propio: Sergio Chekaloff. Una persona que ha pasado 74 años buscando el reconocimiento de una nacionalidad.
Su historia es la de millones de personas en todo el mundo que carecen de derechos políticos, jurídicos y sociales por el hecho de no ser considerados ciudadanos. Son apátridas.
En esta segunda temporada de Volver a Empezar conoceremos a Sergio, Gleici y Cristian. Ellos se vieron obligadas a abandonar sus países y que al llegar a España se toparon con una situación excepcional por la pandemia de COVID-19. A pesar de sus dificultades personales, y aún a riesgo de contagiarse, volvieron a armarse de valor para ayudar a quienes más lo necesitaban.
Befriending es la primera temporada de Volver a Empezar. En ella conoceremos la historia de tres mujeres valientes. Dos de ellas lo dejaron todo atrás en sus países para volver a empezar. Una vez en España, forjaron una amistad que les ha ayudado a salir adelante en el día a día.
Las llegadas a Lesbos han continuado hasta ahora. Según datos a esta misma mañana, 934 personas habían llegado desde el domingo y están siendo retenidas en un centro de registro y acogida temporal en régimen cerrado situado en Moria, al este de la isla. Las 880 personas que permanecen en la isla y cuya llegada es anterior a la entrada en vigor del acuerdo, están siendo alojadas a un kilómetro, en el centro de Kara Tepe, que está gestionado por las autoridades municipales y permanece en régimen abierto. ACNUR ha estado hasta ahora apoyando a las autoridades en los llamados “hotspots” o centros de registro en las islas griegas, donde los refugiados eran recibidos, asistidos y registrados. Según las nuevas disposiciones, estos centros se han convertido ahora en instalaciones de detención. En consecuencia, y de acuerdo con nuestra política de oposición a la detención obligatoria, hemos suspendido algunas de nuestras actividades en todos los centros cerrados de las islas, incluyendo la provisión de transporte hacia y desde estos centros. No obstante, ACNUR mantendrá su presencia supervisando la protección para asegurar que se mantienen los estándares de derechos humanos y refugiados, y para proporcionar información sobre los derechos y procedimientos para solicitar asilo. El personal de ACNUR también continuará estando presente en la costa y en los puertos marítimos para proporcionar asistencia en las labores de primera emergencia, incluyendo el transporte a los hospitales donde sea necesario. Estamos asesorando en asilo a los recién llegados a Grecia, así como en procedimientos de reunificación familiar y acceso a servicios. Asimismo, estamos identificando a las personas con necesidades especiales. Al ACNUR le preocupa que el acuerdo entre la UE y Turquía se esté implementando en Grecia sin la puesta en marcha de las garantías exigidas. En este momento, Grecia no tiene la suficiente capacidad en las islas para evaluar las solicitudes de asilo, ni tampoco con las condiciones adecuadas para albergar de forma digna y segura a las personas mientras se toma una decisión sobre su solicitud de asilo. ACNUR no es parte del acuerdo UE-Turquía, ni participará en retornos o detención. Continuaremos asistiendo a las autoridades griegas para desarrollar una capacidad de acogida adecuada. No obstante, la incertidumbre está provocando el nerviosismo entre los recién llegados. Muchas personas aún esperan la apertura de las fronteras y muchas se han quedado sin dinero. Hay además una necesidad urgente de información. La policía griega ha estado distribuyendo folletos en árabe y persa informando a la gente de que la frontera está cerrada y aconsejándoles trasladarse a los campos, en donde se ofrecen mejores servicios. Sin embargo, los campamentos cercanos a la frontera ya han alcanzado su capacidad máxima y es necesaria la apertura de otros nuevos en los que también se pueda acoger a los candidatos a la reubicación. Mientras tanto, en Idomeni un número estimado de entre 10.000 y 12.000 personas, entre ellas unos 4.000 niños, acampan en precarias condiciones en un asentamiento informal junto a la frontera, próximo a las vías férreas. La mayoría son familias, muchas de ellas con niños pequeños. La higiene es un motivo de grave preocupación, que está teniendo un impacto negativo en la salud de las personas. La gente está quemando plásticos y basura para hacer fogatas y protegerse del frío. El entorno general plantea grandes retos. ACNUR y sus socios han estado trabajando para mejorar las condiciones de alojamiento, proporcionando tiendas de campaña grandes y de tamaño familiar para más de 2.400 personas y recogiendo desperdicios. Se han instalado letrinas móviles, aunque no son suficientes. Asimismo se han proporcionado tiendas de campaña para las familias y personas vulnerables, entre los que hay 30 menores no acompañados. ACNUR ha estado visitando los centros de detención donde los menores no acompañados permanecen bajo custodia. La distribución de comida ha sido organizada por varias organizaciones (bocadillos y bebidas), tres veces al día, así como la distribución de leche, alimentos para bebés y pañales. Comunicado oficial de ACNUR Internacional del 22 de marzo de 2016
La destrucción y la desolación continúan ancladas en Siria, un país que entra este mes en su sexto año de conflicto. 60 meses de enfrentamientos, bombardeos, violencia, secuestros y terror han dejado una profunda huella no sólo en los edificios e infraestructuras del país, si no, sobre todo, en los civiles sirios. En cada nuevo aniversario del conflicto, la situación se ha ido volviendo más compleja. En territorio sirio, la violencia generalizada y el terror han seguido vaciando pueblos y barrios enteros. A día de hoy, 6,6 millones de civiles han tenido que abandonar sus hogares y desplazarse dentro de Siria de un lugar a otro a medida que la guerra ha ido llegando a la puerta de sus casas. Algunos han tenido que desplazarse incluso en varias ocasiones depués de nuevos bombardeos en Siria. Otros llevan meses atrapados en lugares que se encuentran asediados. La llegada de los convoys con ayuda humanitaria ha ayudado a aliviar un poco su situación, pero las condiciones en las que se encuentran muchas personas dentro de Siria son alarmantes, como se pudo comprobar hace unos meses en Madaya. Fuera de Siria, en los países limítrofes, la desesperanza empieza a hacer mella en los 4,8 millones de sirios que han huido del país y se han convertido en refugiados. Más allá de la región, a las puertas del viejo continente, la desesperación comienza a frustrar las últimas esperanzas de los miles de sirios que han llegado a Europa en busca de seguridad y que se encuentran atrapados en sus fronteras. La crisis siria ya no se circunscribe a un único territorio geográfico: se ha convertido en una crisis global que está dejando cifras de refugiados sin precedentes en Europa desde la Segunda Guerra Mundial y que está poniendo al límite los recursos de países como Turquía, Jordania o Líbano. Millones de sirios llevan años viviendo en el exilio, han visto agotarse sus pocos ahorros y se están quedando sin recursos para sobrevivir. Estos refugiados son ahora más vulnerables que nunca y están tomando medidas cada vez más arriesgadas para sobrevivir. En Jordania, ACNUR les asiste en los campos de refugiados, en Líbano sobreviven en asentamientos improvisados y en Turquía habitan en pisos precarios en las ciudades o en los campos que ha instalado el gobierno. Cinco años después, en cualquiera de los puntos donde los sirios han huido en busca de refugio hay miles de historias que relatan los horrores vividos en Siria y la falta de esperanza. Una generación de niños en el limbo Toda una generación de niños sirios está afectada por este conflicto. Se enfrentan al trauma de lo que han visto y vivido y al panorama de un futuro incierto. Han perdido años de escuela y tienen ante sí múltiples retos: una vida en condiciones precarias en los países de acogida, un día a día monótono y sin futuro en los campos de refugiados o la propia muerte en el Mediterráneo. Dar protección a los menores y atender sus necesidades es uno de los principales focos del trabajo de ACNUR, tanto en Siria como en los países limítrofes y en Europa. 5 años asistiendo a los refugiados y desplazados sirios ACNUR ha desplegado a miles de trabajadores a lo largo de estos años para dar respuesta a esta emergencia. En Siria, la oficina de ACNUR, con 399 trabajadores, se encarga de hacer distribuciones de ayuda humanitaria en distintos puntos del país, participa en los convoys interagenciales de reparto de ayuda urgente en zonas asediadas y da asesoramiento y protección a millones de desplazados y personas vulnerables afectadas por la guerra. En Jordania, ACNUR coordina y gestiona los campos de Za’atari y Azraq, que acogen a 110.000 sirios. Además, registra y da ayudas a los refugiados urbanos que están viviendo en las ciudades del país. En Líbano, la Agencia de la ONU para los Refugiados, reparte ayuda humanitaria al millón de sirios que malvive en refugios precarios en asentamientos improvisados. En Turquía, da apoyo al gobierno en las labores de atención y asistencia a los refugiados sirios que hay en el país (más de 2 millones). En Europa, ACNUR puso en marcha hace meses una operación de emergencia para asistir a los refugiados que llegan a Grecia y darles protección y ayuda en su ruta por el viejo continente. Además, la Agencia está asesorando a los gobiernos e instituciones en materia de procedimientos de asilo y programas de acogida e integración de refugiados. El futuro de Siria sigue pendiendo de un hilo. “Siria es la mayor crisis humanitaria y de refugiados de nuestro tiempo, una causa continua de sufrimiento para millones de personas que debería estar recibiendo una oleada de apoyo en todo el mundo” ha dicho Filippo Grandi, el Alto Comisionado de ACNUR. Mientras se buscan soluciones políticas al conflicto, ACNUR sigue trabajando en primera línea para continuar dando protección y asistencia a las millones de personas afectadas.
En aquel momento, Sabah huyó con su familia de una muerte segura bajo las bombas. Cuatro años después, ha vuelto a su hogar y se lo ha encontrado destrozado por los combates que se han sucedido en este barrio durante este tiempo de guerra. En cuestión de segundos, miles de hogares sirios quedaron destruidos. Eran las casas que estuvieron construyendo a lo largo de años e incluso décadas, los hogares donde crecieron generaciones de sirios y donde fueron a parar los ahorros de toda una vida. “Todos mis buenos recuerdos están en esta casa. No quería irme y perderlos”, dice Sabah. Sin embargo, todo eso ahora se ha perdido. “Cuando la casa fue bombardeada sentimos una enorme explosión. Salimos corriendo, miramos hacia arriba y vimos que uno de los pisos se había derrumbado”, recuerda Sabah. Regreso a las ruinas Su familia ha sido una de las primeras en regresar a un barrio que hoy parece una ciudad fantasma, pero donde poco a poco empieza a haber señales de vida. Algunos vecinos que han vuelto, están poco a poco reconstruyendo algo parecido a una vida normal: algunas escuelas han reabierto y se vuelve a ver en las calles pequeños puestos de frutas y verduras improvisados por desplazados que han retornado a Homs. Más de 6,6 millones de personas están desplazadas dentro de Siria. A Sabah y otros desplazados internos que están regresando, reconstruir sus casas les costará mucho dinero que hoy por hoy no tienen. Aunque todavía no ha acabado el conflicto, muchos sirios son conscientes de que, si algún día se restablece la paz, llevará años volver a la normalidad. Y que eso costará mucho dinero y esfuerzo. Pero Sabah no quiere esperar años, así que ya ha empezado a buscar soluciones para mejorar su vida: para sobrevivir -y ayudar, de paso, a otras familias-, alquila dos de las tres plantas de su casa. En una de ellas está viviendo ahora una familia que ha tenido que desplazarse varias veces, la última de ellas desde la ciudad de Raqqa, ahora bajo control del Estado Islámico. “Siento su dolor” asegura Sabah. “Han luchado por sobrevivir, han tenido que huir y han perdido sus casas. Me siento mal por ellos, por eso ayudo a los desplazados, para que no tengan que abandonar nuestro país”, añade. Su actitud decidida y positiva sirve de motivación para las personas que hoy conviven con ella entre las ruinas de su casa. “Tenemos que ser pacientes y optimistas”, afirma. “De otra forma no podremos salir adelante. Tenemos que ser valientes, no podemos ser débiles. Así podremos reconstruir nuestras casas y hacerlas incluso mejor de lo que fueron”. Costará años recuperar todo lo perdido y curar tantas heridas, pero gracias a personas como Sabah y otros residentes que poco a poco están regresando a Bab Amr, todavía queda algo de esperanza en este rincón de Siria destruido por la guerra. NOTICIAS RELACIONADAS: 5 años de guerra en Siria. Envía ayuda Hussam, un futuro ingeniero El hombre más viejo del mundo, ¿un refugiado sirio?