ODS 4: Educación de calidad

ODS 4: Educación de calidad

Casi la mitad de la niñez refugiada en edad escolar no va al colegio

El 40 % de los desplazados son niños y niñas. La educación les proporciona un lugar seguro, reduce el trabajo y la explotación en la infancia, el número de matrimonios infantiles y los embarazos en la adolescencia. Además, permite a los niños relacionarse, desarrollar su autosuficiencia y mejorar su autoestima. La educación es el instrumento para el cambio de la niñez refugiada.

El reto de ACNUR

Proporcionar acceso a una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todas las niñas, niños y jóvenes refugiados.

Comparte el resultado de la encuesta con el hashtag #YoSéSobreEducaciónDeRefugiados

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Pregunta 1. Más información: menos de la mitad de los niños refugiados que van a la escuela primaria llegan a secundaria. El 31% de los niños refugiados recibieron educación secundaria en 2019. Solo un 3 % va a la universidad. La educación de millones de niños y jóvenes refugiados se han visto lastrada por las consecuencias de la pandemia COVID-19.

Pregunta 2. Más información: “La educación es un medio para ayudar a que las niñas y niños sanen, pero también es fundamental para la reconstrucción de sus países”, ha dicho Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados. La educación ayuda a combatir los traumas de la guerra en la infancia. El colegio es un espacio donde sanar heridas, que promueve la dignidad y permite el desarrollo intelectual y psicosocial de los niños.

Pregunta 3. Más información: según el informe de ACNUR, el Fondo Malala ha estimado que el 50% de las niñas refugiadas en educación secundaria no podrían volver a clase después de la pandemia. Según la UNESCO, si todas las niñas completasen sus estudios de educación secundaria los matrimonios infantiles caerían un 64%.

Pregunta 4. Más información: ACNUR trabaja para que los niños y niñas desplazados tengan acceso a la educación. Aboga por escolarizar a los niños refugiados en las escuelas locales, ya que esto mejora las relaciones con la comunidad de acogida. Cuando no es posible, se crean escuelas y espacios especiales para niños en los campos de refugiados, con el objetivo de que los niños lleven una vida lo más normal posible.