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Coronavirus en los campos de refugiados: cómo evitar una catástrofe

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19/03/2020

¿Imaginas no tener un hogar en el que refugiarte durante esta crisis?

Más de 70 millones de personas en el mundo se han visto obligadas a huir de sus hogares a causa de la violencia y las guerras. La población refugiada y desplazada es especialmente vulnerable frente al coronavirus. ACNUR está haciendo lo posible para prevenir los contagios por coronavirus en los campos de refugiados donde residen las familias desplazadas. Coronavirus y refugiados sería una trágica combinación. Los refugiados necesitan tu protección ante el COVID-19.

Los refugiados, doblemente vulnerables frente al COVID-19

Más del 80% de las personas refugiadas viven en países de ingresos bajos o medios, muchos de los cuales tienen sistemas de salud más débiles y menor capacidad de hacer frente al virus. Además, muchas familias refugiadas están alojadas en asentamientos densamente poblados o en refugios urbanos con bajas condiciones de salubridad, sin acceso a agua potable y saneamiento adecuado. Además, no todas las familias disponen de artículos de higiene o pueden acceder a atención médica adecuada

El 30 de enero de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que el nuevo brote de coronavirus (COVID-19) es una emergencia de salud pública internacional. La situación del virus es dinámica y evoluciona constantemente. Las cifras crecen cada día.

"En estos tiempos difíciles, no nos olvidemos de quienes escapan de la guerra y de la persecución. Hoy más que nunca necesitan, como lo necesitamos todos y todas, solidaridad y compasión”.
Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.
El 80 % de los refugiados se encuentran en países con ingresos bajos o medios.
Los sistemas de salud y saneamiento en estos países de acogida son más débiles que en España
Los refugiados, además, se encuentran generalmente en un estado de salud frágil tras días y semanas de huida. También debido a heridas, enfermedades, escaso acceso a agua potable y alimentos y a un bajo estado anímico.
Más de 160 países afectados por el COVID-19. En 34 de ellos hay población refugiada.
En muchas ocasiones, los refugiados se concentran en campos de refugiados superpoblados o en zonas urbanas donde, si cuentan con ello, los servicios médicos y de higiene no son adecuados.
Si el COVID-19 llega a los campos de refugiados, podrían perderse muchas vidas.
 

Cómo previene ACNUR el contagio del COVID-19 entre los refugiados

Distribución de agua potable y jabón entre los refugiados, así como el desarrollo de medidas adecuadas para el depósito de residuos en comunidades de refugiados, infraestructuras sanitarias, refugios colectivos y centros de recepción.

A través de campañas de información sobre el COVID-19, con materiales de prevención y sensibilización en múltiples formatos, y medidas de higiene entre los refugiados en su propio idioma.

Trabajando conjuntamente con los gobiernos de los países de acogida para asegurarse de que los refugiados son atendidos por los Planes Nacionales de Salud para enfrentar la pandemia del COVID-19.

ACNUR también ayuda a los países de acogida, entre otras medidas, a aumentar sus existencias de analgésicos, materiales intravenosos y medicamentos para reducir la fiebre y el dolor.

También forma al personal sanitario y evalúa sus necesidades de equipo médico, suministros médicos, instalaciones de aislamiento, instalaciones de remisión y transporte en ambulancia.

 

ACNUR frente al coronavirus

El objetivo principal de ACNUR es asegurar que todas las medidas de prevención y control de la infección que se adopten tengan en cuenta los derechos y las necesidades de las personas refugiadas y las comunidades de acogida. Desde el comienzo del brote, ACNUR ha participado en el monitoreo de los casos, la preparación y la planificación para imprevistos, específicamente en los países que acogen grandes poblaciones de refugiados y con sistemas de salud más débiles. La llegada del coronavirus a los campos de refugiados tendría consecuencias terribles. Los peligros del coronavirus para los refugiados son enormes.

ACNUR dispone de un sistema de alerta temprana y vigilancia en los campos y actualmente supervisa y evalúa la situación de COVID-19. Sus actividades de preparación y respuesta se centran en los posibles brotes de una manera integral que combina la salud pública, el agua, el saneamiento y la higiene, el refugio, la gestión adecuada de los campos, la protección, el acceso a información y los medios de vida. ACNUR, igual que en todas sus operaciones, trabaja teniendo en cuenta las necesidades específicas de aquellos más vulnerables como personas mayores, aquellas que viven con alguna discapacidad, mujeres solas cabeza de familia y con hijos pequeños su cargo.
Consulta el mapa mundial del coronavirus para ver la respuesta de ACNUR en los distintos países del mundo.

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