Emergencias

La emergencia climática multiplica los riesgos para las personas desplazadas

Los riesgos del cambio climático para los desplazados
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Vie, 04/30/2021

La crisis climática provoca nuevos desplazamientos en todo el mundo, pero su impacto es mayor en los países donde ya lidian con el conflicto, la pobreza y el desplazamiento.

Las personas desplazadas a la fuerza están más expuestas a los riesgos derivados de la emergencia climática. Muchas viven en puntos críticos climáticos y carecen de recursos para adaptarse a un entorno cada vez más hostil.

Aproximadamente el 90 % de los refugiados provienen de países que son los más vulnerables y están menos preparados para adaptarse a los impactos de la crisis climática. Estos países también albergan alrededor del 70 % de las personas desplazadas internamente por conflictos o violencia.

En Afganistán, “El corredor seco de Centroamérica”, Somalia o el Sahel, las sequías, las inundaciones y otros fenómenos meteorológicos extremos están afectando a las poblaciones más vulnerables, que tienen menos capacidad para reponerse de los desastres naturales.

1.000 millones
de personas viven en países altamente expuestos al impacto del cambio climático.
¾ partes
de los nuevos desplazamientos en 2020 fueron por desastres.
89 %
de los desplazamientos por catástrofes se deben a fenómenos meteorológicos extremos, como las inundaciones, las tormentas o sequías.
 

En 2020, hubo 30,7 millones de nuevos desplazamientos en más de 140 países por desastres naturales. Esta cifra triplica a la de nuevos desplazamientos por guerras y conflictos.

El cambio climático está multiplicando los efectos de otras amenazas que provocan desplazamiento: agrava la pobreza e intensifica la presión sobre los recursos, lo que puede agravar o generar conflictos y violencia.

Corredor seco de Centroamérica

El “Corredor seco” comprende zonas de El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Se estima que en esta región más de 1 millón de familias dependen de la agricultura de subsistencia. Los niveles de pobreza y de desnutrición son alarmantes y afectan principalmente a poblaciones rurales y comunidades indígenas. Los riesgos climáticos en el “Corredor seco” incluyen sequías recurrentes, lluvias torrenciales e inundaciones. Estos fenómenos afectan a la producción agrícola en áreas donde la gente depende de la agricultura para ganarse la vida.

Lluvias y sequías

En Centroamérica, el cambio climático está aumentando la intensidad tanto de las lluvias como de las sequías, particularmente en la región del “Corredor seco”. Esos fenómenos pueden agravar la pobreza y las condiciones de inseguridad que siguen empujando a las personas a huir de sus hogares. Los pequeños agricultores que huyen de sequías y tormentas tienden a trasladarse a áreas urbanas con escasas oportunidades laborales. Forzados a vivir en barrios marginales, son más vulnerables a la violencia de las pandillas, la extorsión y a las inundaciones cuando se producen tormentas. 

Huracanes

Centroamérica se ha visto gravemente afectada por una temporada de huracanes sin precedentes, primero con el huracán Eta y dos semanas después por el huracán Iota. Las intensas lluvias, los fuertes vientos, las inundaciones han afectado a 8,3 millones de personas en Guatemala, Honduras y Nicaragua. El riesgo de desplazamiento se disparó, incluso de personas que ya eran víctimas de la persecución y la violencia.
 
“Ahora es más probable que aumenten los desplazamientos, incluso de personas que huyen de la violencia y la persecución”. 
Giovanni Bassau, Representante Regional para América Central de ACNUR, tras el paso del huracán Eta.

Sahel

La región del Sahel es una de las zonas más afectadas por el cambio climático de todo el mundo. Las temperaturas en la región suben 1,5 veces por encima de la media mundial.

La temporada de lluvias es cada vez más corta y las estaciones secas son cada vez más largas, la población crece rápidamente y la tierra disponible para los agricultores y pastores es cada vez menor.

En los últimos años, los países de la región del Sahel han experimentado largos períodos de sequía y una creciente inseguridad y desplazamiento debido a la violencia de los grupos armados. Hay más de dos millones de desplazados internos en la región, con más de 1 millón solo en Burkina Faso.

Algunos de los peores episodios de violencia y desplazamiento en Burkina Faso se han producido en las zonas más pobres y afectadas por la sequía. Allí, los grupos armados se han aprovechado de las tensiones ocasionadas por la falta de agua y por la escasez de tierras cultivables.

Cambio climático en Somalia

Somalia

Somalia es muy susceptible a los efectos del cambio climático y las condiciones meteorológicas extremas. Las sequías y las inundaciones se han vuelto cada vez más frecuentes, aumentando la inseguridad alimentaria y destruyendo los medios de vida. El país, además, lleva décadas inmerso en un conflicto con la milicia Al-Shabab y sufriendo una gran inestabilidad política. El número de personas desplazadas internamente por conflictos y desastres ha llegado a más de 2,9 millones.

Los efectos del cambio climático también han influido en la dinámica del conflicto, ya que la milicia ha utilizado la pérdida de medios de vida causada por la sequía para reclutar a más personas.

Shalle Hassan Abdirahman es un refugiado somalí de 55 años. Solía plantar tabaco, maíz, tomates y sésamo en la ribera del río cerca su casa. Ahora, el río está seco y no llueve. Además, sufrió extorsión por parte de la milicia, que le prohibió cultivar tabaco, y él y su familia se vieron obligados a huir a Etiopía. Desplazados climáticos y por la violencia.

"Hubo un tiempo en que cultivábamos las granjas. El río subía y bajaba y nosotros sobrevivíamos".
Shalle Hassan Abdirahman.

Afganistán

Afganistán es uno de los países del mundo más propensos a sufrir desastres. Casi todas sus provincias se han visto afectadas por al menos un desastre durante los últimos 30 años. Además, el país ha sido catalogado como el menos pacífico a nivel mundial debido a un conflicto prolongado que ha matado y herido a miles de personas y ha desplazado a millones. A mediados de 2020, había más de 2,6 millones de desplazados internos y otros 2,7 millones de refugiados en otros países, principalmente Pakistán e Irán.

En Afganistán, la subida constante de las temperaturas ha modificado el patrón del deshielo y de precipitaciones, que trae consigo un mayor riesgo de crecidas. A ello hay que añadir la creciente inseguridad en la región.

Las inundaciones, las sequías y el aumento de la población han generado escasez de alimentos y agua y han reducido las posibilidades de que los refugiados y los desplazados internos puedan regresar a sus zonas de origen.

Sequía en Afganistán

Según las estimaciones del Programa Mundial de Alimentos, hasta 16,9 millones de afganos, casi la mitad de la población, carecen actualmente de alimentos suficientes. La confluencia de cambio climático, inseguridad, conflicto y crisis económica podrían agravar aún más la situación.

En todo el mundo, el 80% de las personas desplazadas vive en zonas afectadas por la desnutrición y la inseguridad alimentaria aguda.

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