Historias de vida

3 historias de personas con discapacidad: desplazados y refugiados en Irak

Familia iraquí con un niño con discapacidad. Foto: ACNUR/S. Rich
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02 Enero 2017

Tras los grandes números de personas que huyen hoy en día de los conflictos en Siria e Irak se esconden historias personales de pérdida y desarraigo, muchas de ellas protagonizadas por los más vulnerables: las personas con discapacidad. Hoy te contamos tres historias de personas con discapacidad y te acercamos a su realidad y a su incansable lucha por sobrevivir y tener una vida digna.

Qutaiba, niño con discapacidad desplazado en Irak. Foto: ACNUR/S. Rich

Qutaiba (7 años)

Qutaiba nació con una discapacidad que le mantiene de por vida atado a una silla de ruedas. Este niño no puede hablar ni caminar, y depende completamente de su familia. Sin embargo, según cuenta su padre, Mohammed, que también sufre una discapacidad, la vida de la familia cambió por completo en 2015: “El ISIS nos amenazó y decidimos irnos de casa”, explica. Su pequeño comercio apareció quemado y decidieron buscar refugio en Bagdad, la capital de Irak. Una bolsa con ropa fue todo lo que se llevaron. Y la silla de ruedas de Qutaiba, que se rompió a mitad de camino. 

Este pequeño estuvo viviendo durante meses con su familia en una tienda de ACNUR en un campo para desplazados iraquíes. “Qutaiba lloraba todo el día por el calor. Teníamos que estar allí las 24 horas del día porque no teníamos dóonde ir”, recuerda Mohammed. “No teníamos privacidad y tenía que cargar en brazos a Qutaiba para llevarle al baño de la mezquita, porque al principio no había letrinas”.

Un refugio seguro para las personas con discapacidad

Poco después, ACNUR entregó a la familia un nuevo refugio más adaptado a sus necesidades, pero aun así la vida sigue siendo difícil para ellos, ya que cada dos meses tienen que ir al médico y no pueden costear todos los medicamentos que necesita el niño. “No me gusta depender de otros. Nos gustaría darles a nuestros hijos todo lo que necesitan. Pero, honestamente, el futuro es un misterio. No sabemos cuándo podremos volver”, reconoce Mohammed.

Mientras no pueda regresar a casa con su familia, Qutaiba tiene al menos un hogar donde sentirse seguro. La unidad de refugio donde viven ahora es más sólida que la tienda que tenían antes y, además, les da más privacidad.

Fatima, de 94 años, es una de las personas con discapacidad víctimas del conflicto en Irak. Foto: ACNUR/H. Rasheed

Fatima Mehamed (94 años)

A sus 94 años, Fatima tiene claro que no quiere morir en un campo para desplazados. “Quiero volver a casa, donde tengo un baño y jardín. Mi casa es un recuerdo muy bonito”, dice esta anciana que sufre dolores en el pecho e inmovilidad desde hace más de ocho años. Las historias de personas con discapacidad como Fatima nos trasladan a una realidad en la que muchos ancianos como ella dependen de sus familiares para poder llevar una vida más o menos normal.  Dado que su silla de ruedas está rota, la mujer necesita a su familia para todo. “La llevamos en brazos al baño”, explica una de sus hijas. “Mi madre echa de menos la luz. Nos pide que la saquemos para ver a la gente y tomar un poco el aire, pero no es posible”.

“En casa, cuando oíamos disparos, arrastrábamos a mi madre de habitación en habitación para evitar que la hirieran las balas que pudieran entrar por la ventana”.
Fathiya, hija de Fatima

Historias de personas con discapacidad: Belind, de campeón a maestro

Este joven refugiado sirio nació sin piernas, pero a pesar de su discapacidad logró convertirse en campeón de levantamiento de pesas en su país. En 2013 huyó de la guerra en Siria y se refugió en el Kurdistán iraquí. Desde entonces dedica su tiempo a seguir entrenando y a enseñar a los más pequeños que, con esfuerzo y espíritu de superación, todo es posible, también para las personas con discapacidad.