Historias de vida

Derecho a la igualdad

mujer de myanmar
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26/03/2018

Cuando Baw Meh tuvo que huir de Myanmar en 1996, cogió únicamente una olla para cocinar pensando que podría volver a su casa tras unas semanas. A día de hoy, ella, sus hijos y muchos de sus nietos no han podido volver a su país y viven desde entonces refugiados en el norte de Tailandia. Su marido, al que enterró en 2014, no quería alejarse de la tierra que le vio nacer y en la que le hubiera gustado morir.

Derecho a la igualdad, un derecho vulnerado

Más de 30 años después, la historia se repite. El repunte de la violencia en Myanmar en 2017 obligó a huir hacia Bangladesh a más de 600.000 personas. Todas ellas rohingya, una minoría étnica que lleva años viviendo sin nacionalidad reconocida. Sin patria ni bandera, sin derecho a educación ni a sanidad, o sin poder trabajar o contraer matrimonio, el derecho a la igualdad de millones de personas en esta situación está muy lejos de su realidad.

Miles de niños, como los sirios huérfanos de padre que nacen fuera de su país, corren el riesgo de convertirse en apátridas. Su madre no puede transmitirles la nacionalidad, lo que para muchas cosas les convertirá en seres invisibles para la sociedad. Las limitaciones de no tener un documento de identidad les acompañarán de por vida.

¿Qué es el derecho a la igualdad?

El concepto del derecho a la igualdad nace en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU del año 1948. Esta carta asigna de este modo el mismo valor y derechos a todos los seres humanos en el artículo 1.

Este derecho significa que todo ser humano debe ser reconocido como un igual ante la ley y disfrutar de todos sus derechos, sin discriminación por motivo de nacionalidad, raza o creencias.

Derecho a la igualdad y discriminación racial

Si bien la lucha contra el racismo como el apartheid en Sudáfrica, donde ACNUR trabajó con Nelson Mandela para combatir la xenofobia en el país, pueden parecer cosa del pasado, en pleno siglo XXI aún queda un largo camino por recorrer.

Las persecuciones por motivos de raza han obligado a huir a miles de personas de sus casas, muchos de los cuales siguen sin poder volver a su país. En los últimos años, ACNUR detectó ataques xenófobos en 5 países distintos.

A casos más “lejanos”, como los de los rohingya en Myanmar o los somalíes en Kenia, se suman ataques contra colombianos en Ecuador o en Costa Rica, o los solicitantes de asilo en Grecia, procedentes de distintas razas o nacionalidades.

ACNUR trabaja día y noche para que todas las personas puedan ser libres e iguales protegiendo a quienes se ven perseguidos por motivo de raza o religión. Estas personas encuentran amparo internacional gracias a la Agencia de la ONU para los Refugiados, pero el aumento de guerras y conflictos hace que siga siendo necesaria más ayuda para que puedan emprender una vida digna.

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