Historias de vida

Igualdad de género, una lucha que persiste en el siglo XXI

Educación para niñas refugiadas
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08 Marzo 2018

Educación, la base para la igualdad de género

Para algunas personas el simple acto de ir a la escuela es un hecho peligroso. Por la misma razón, es también un acto revolucionario. Es decir, un movimiento capaz de hacer girar al mundo en una nueva dirección. Eso fue lo que hizo Malala Yousafzai, activista y luchadora por la igualdad de género desde su infancia.

“La educación es un poder para las mujeres, y eso es por lo que los terroristas le tienen miedo a la educación. Ellos no quieren que una mujer se eduque porque entonces esa mujer será más poderosa”
Malala Yousafzai.
Malala premio nobel

La historia de Malala en su lucha por la igualdad de género

En la tarde del 19 de octubre de 2012, una niña paquistaní de 15 años se subió al autobús que tenía que llevarla a la escuela. Las ventanas estaban tapadas porque desde hacía meses los talibanes que habían llegado al valle del Swat prohibían que las niñas fueran a clase. Malala no solo se enfrentó a esa prohibición, sino que además publicó lo que estaba sucediendo en un blog en el que narraba los sucesos en el valle bajo el control talibán.

Aquel día fue distinto a los otros: en el camino a la escuela varios hombres armados detuvieron el transporte escolar y, preguntando directamente por ella, le dispararon tres veces. Uno de esos disparos fue directo a la cabeza. Contra todo pronóstico y después de varias semanas de cuidados intensivos, Malala sobrevivió.

Pero, ¿por qué era tan importante lo que decía Malala? ¿Por qué su voz era temida por un grupo terrorista? La respuesta es sencilla: la educación puede ser parte fundamental de las doctrinas totalitarias, pero también la columna vertebral a partir de la cual toda la estructura puede ser modificada.

Sólo a través de la educación se podrá aspirar a la igualdad de género y Malala era consciente de ello. Por todo esto, su lucha era y es tan importante. No se trata de la lucha de una niña que no puede ir a la escuela sino de la revolución de las niñas que están cambiando el mundo.

Igualdad de género: 8 datos para pensar

En 2017, sorprende todo lo que queda aún por hacer en cuanto al derecho a la igualdad de género.

  1. Según datos de Naciones Unidas, el 19% de las mujeres de entre 15 y 49 años dijeron que habían sufrido violencia física o sexual a manos de su pareja en el último año.
  2. En 2012, la mitad de las mujeres víctimas de homicidio intencional habían sido asesinadas por su pareja o un familiar frente a un 6% de hombres.
  3. En el año 2000, una de cada tres mujeres entre 20 y 24 años se había casado antes de cumplir los 18 años.
  4. Aunque en la última década la mutilación genital ha disminuido, hoy en día se sigue practicando en un número elevado de países.
  5. El tiempo dedicado a los cuidados asistenciales y trabajo doméstico no remunerados es el triple para las mujeres que para hombres, contribuyendo a la brecha de género.
  6. La participación de las mujeres en órganos legislativos únicos o en parlamentos nacionales solo alcanza, en 2017, el 23,4%.
  7. En los 67 países de los que se disponen datos, menos de un tercio de los puestos directivos superiores e intermedios los ocupaban mujeres.
  8. Hoy en día, 130 millones de niñas no van a la escuela.
Clase en Tailandia

“Cuando las niñas no pueden ir al colegio, el mundo desperdicia su potencial”

Después del atentado, Malala no solo no perdió las ganas de seguir luchando, sino que se convirtió en la persona más joven en recibir el Premio Nobel de la Paz. Desde entonces, reafirma cada día la importancia de la lucha por la igualdad de género con una voz reivindicativa. En un discurso frente a la Asamblea General de Naciones Unidas, decía:

“Han pasado dos años y estoy aquí para preguntarles: ¿Qué han hecho hasta ahora? En los dos últimos años ningún país ha aumentado significativamente el gasto en educación. La mayoría se ha estancado o reducido. Ninguno de los nueve países más grandes del sur alcanzó la meta recomendada en educación. Muchos han hecho recortes significativos en los presupuestos de educación. Los ODS fueron una promesa para apoyar a las niñas, pero hasta ahora las estamos defraudando. Y también nos estamos defraudando a nosotros mismos. Cuando las niñas no pueden ir a la escuela pierden la oportunidad de cumplir sus sueños y el mundo desperdicia ese potencial.”

A día de hoy miles de niñas refugiadas no pueden ir al colegio por falta de fondos. Con 20€ al mes puedes escolarizar a 12 niños cada año.

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