Publicaciones ACNUR

Gracias por tu respuesta a Afganistán

Informe Afganistán
21/03/2022

Crisis humanitaria

Más de 24 millones de personas en Afganistán, el 55 % de la población, necesita ayuda humanitaria urgente para sobrevivir. Hambriento, con frío y cada vez más pobre, el pueblo de Afganistán se encuentra en las garras de la peor crisis humanitaria del mundo.

Más de cuarenta años en conflicto han convertido a Afganistán en el país menos pacífico del mundo. Además, la crisis sanitaria de la COVID-19, que amenaza con seguir agravando la pobreza, y los efectos devastadores del cambio climático están empeorando las condiciones en las que se encuentra la población.

Niños afganos

Millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares debido a la violencia. Más de 700.000 lo han hecho desde principios de 2021, la mayoría mujeres y niños, y carecen de lo más básico: no tienen acceso a agua, alimentos y viven en refugios improvisados. Algunos se han refugiado en escuelas, mezquitas y edificios abandonados. Otros han vendido todo lo que tenían y se han endeudado para poder pagar un alquiler y dar un techo a sus hijos. Los más desesperados, sin medios a su alcance, se han visto abocados a dormir a la intemperie, en parques y en la calle, expuestos a todo tipo de peligros y abusos. La situación que se vive es extremadamente delicada.

La economía se desangra golpeada por la peor sequía que ha vivido el país en los últimos 30 años y que está impactando dramáticamente en los niveles de hambre. La crisis financiera ha llevado a la ruina a miles de familias afganas y las más pobres se están hundiendo aún más en la pobreza. Millones de personas se encuentran al borde de la inanición. En total, se estima que 4,7 millones de personas sufrirán desnutrición aguda este año, incluidos más de 1,1 millones de niños. Toda una generación y el futuro del país está en riesgo.

Mapa Afganistán

Desplazados internos

3,4 millones
de desplazados internos.
+ de 700.000
nuevos desplazados internos desde el 1 de enero de 2021.
El 80%
son mujeres y niños
 

Refugiados

2,2 millones
de refugiados en países vecinos.
41.200
nuevas llegadas desde el 1 de enero de 2021.
 

ACNUR en acción

ACNUR permanece y lidera la respuesta humanitaria de refugio y protección en Afganistán. A día de hoy, tiene acceso a las 34 provincias de Afganistán y opera en dos tercios de los distritos del país. En total, desarrolla programas en 344 distritos junto a los más de 20 socios con los que trabaja sobre el terreno.

1. Protección y refugio

En 2021, ACNUR pudo dar refugio, asistencia básica y servicios de protección a más de un millón de personas. ACNUR ha conseguido llevar hasta Afganistán refugios y materiales de emergencia (mantas, colchonetas para dormir, utensilios de cocina, lámparas solares y materiales para reforzar los refugios, entre otros). Las tiendas de emergencia que se están entregando tienen una superficie de 23 m2, soportan vientos de hasta 75 Km/h y protegen de la lluvia y la nieve.

2. Ayudas en efectivo

ACNUR también asiste a las familias afganas desplazadas con ayuda en efectivo para poder pagar el alquiler, comprar comida y artículos de primera necesidad. Durante el invierno, sirven también para comprar mantas, ropa de abrigo y combustible para la calefacción. Estas ayudas, además, permiten a las personas retornar de forma segura y sostenible a sus comunidades.

3. Plan de invierno

En invierno, los afganos se enfrentan a temperaturas que pueden bajar hasta los -12 ºC. Gracias a la ayuda en efectivo, las familias pueden pagar el combustible, los calentadores y la ropa de abrigo. ACNUR también entrega linternas solares y sistemas de paneles solares para que las familias tengan acceso a energía asequible y sostenible durante los meses más fríos. Además, les proporciona kits de aislamiento para reforzar el suelo, las paredes y las chimeneas en sus refugios.

4. Refugiados y retornados

Desde principios de 2021, más de 140.000 afganos han buscado protección en los países vecinos. La mayoría se encuentra en Irán y Pakistán. El grueso de las personas que cruzan la frontera con Irán lo hacen de manera irregular. En este sentido, ACNUR continúa pidiendo a los países vecinos que mantengan sus fronteras abiertas para las personas que buscan seguridad en sus territorios, y a los gobiernos que se prohíban las devoluciones forzadas de ciudadanos afganos.

 

Logros destacados en 2021

303.143

personas recibieron artículos básicos de emergencia.

137.894

personas recibieron kits de higiene.

263.228

personas recibieron ayudas en efectivo para poder afrontar el invierno.

74.291

personas recibieron ayudas en efectivo para necesidades de protección.

54.720

personas se beneficiaron de ayudas en efectivo para programas de reintegración.
 

19.066

personas recibieron kits de refugio.

15.113

personas se beneficiaron de la distribución de paneles solares.

43.374

personas recibieron ayudas en efectivo para pagar un alquiler

11.901

personas recibieron ayudas en efectivo para refugios.

1.351

personas se beneficiaron de ayudas en efectivo para retornar a sus hogares.
 

Logros destacados en 2022 (primera quincena de enero)

15.300

personas han recibido ayudas en efectivo para hacer frente a los meses de invierno.

6.000

personas han recibido ayudas en efectivo para necesidades de protección.

1.400

personas han recibido artículos básicos de emergencia.

1.000

personas han recibido ayudas en efectivo para el alquiler o la reparación de refugios.

900

personas se han beneficiado de ayudas en efectivo para programas de reintegración.
 

Mullah Ahmed

Mullah Ahmed (nombre ficticio por motivos de protección), su esposa y sus nueve hijos son una de las familias que recientemente han recibido ayudas en efectivo de ACNUR para hacer frente a las necesidades adicionales durante los gélidos meses de invierno. Gracias a la ayuda que reciben pueden comprar combustible para mantenerse calientes, mantas y ropa de abrigo. Ahmed y su familia huyeron de Jalalabad, situado al noreste de Afganistán, hace cuatro meses y ahora se refugian en una casa en Kabul, la capital del país, que fue abandonada por su dueño cuando los talibanes tomaron el poder.

Familia afgana

Son muchas las familias desplazadas que han encontrado refugio en esas casas abandonadas con la aprobación de los propietarios bajo la premisa de que ellos cuidarán de la propiedad en su ausencia. En el caso de Ahmed, tal y como él mismo relata, la ayuda que les proporciona ACNUR ha llegado justo a tiempo para hacer frente a los duros meses de invierno, época en la que su trabajo en la construcción se detiene y los ingresos escasean para poder mantener a su familia.

La asistencia en efectivo es muy importante porque mi trabajo se detiene en invierno, así que lo necesitamos para comprar comida y también ropa de abrigo para los niños.
Mullah Ahmed

Faristha

Gracias a la ayuda, Faristha (más abajo en la foto) puede pagar el alquiler de la habitación donde vive con sus hijos y comprar leña, mantas y ropa de abrigo para sobrevivir a los duros meses de invierno.

La solidaridad de todas las personas que, cómo tú, les ha tendido la mano a las personas afganas ha sido clave para salvar y reconstruir vidas en un año especialmente duro para todas ellas.

Este es el caso de Farishta (nombre ficticio por motivos de protección), de 28 años, que es viuda y vive con sus dos hijos, de 10 y 11 años, y con su hermano en Kabul, capital de Afganistán. Su marido, miembro de los talibanes, murió hace 10 años en combates. La había secuestrado y obligado a casarse. El verano pasado, Farishta y otros 20 miembros de su familia decidieron huir cuando los talibanes invadieron su provincia natal de Takhar, en el norte de Afganistán.

Gracias Afganistán

La mayor parte de la familia está ahora en Irán, pero Farishta no podía permitirse el costoso viaje a través de la frontera y decidió regresar a Kabul con sus hijos, donde recibieron asistencia de ACNUR. Su hermano Salim de 20 años decidió quedarse con ella para protegerla, ya que como viuda se encuentra en una situación de desventaja debido a la dificultad que tienen las mujeres de encontrar un trabajo bajo el gobierno de los talibanes. Gracias a la ayuda que recibe de ACNUR cada mes, Farishta puede pagar el aquiler de la habitación donde vive con sus hijos y comprar leña, mantas y ropa de abrigo para sobrevivir a los duros meses del invierno.