El Ayuntamiento de Pamplona ha concedido 12.000€ para un proyecto de protección y asistencia a la población desplazada interna que ACNUR está desarrollando en los campos de Amriyat Al...
El Presidente de la Diputación de Jaén y el Director General del Comité español de ACNUR han firmado un convenio que renueva un año más...
Bana al-Abed es refugiada siria y pasó a la fama como la niña tuitera de Alepo después de transmitir al mundo la situación de su ciudad tras...
El domingo 3 de junio amanecía con tristes noticias desde el Mediterráneo. Un nuevo bote de refugiados y migrantes se hundía dos horas después de partir de...
¿Qué significa ONG? ¿Son todos sus trabajadores voluntarios? ¿Qué pasa con las donaciones que se hacen desde aquí, llegan a los destinatarios? Aclaramos conceptos y desmontamos algunos de los mitos...
En la costa del océano Índico, la capital de Somalia había sido durante años un paraíso turístico alabado por su belleza. Una mezcla de arquitectura á...
¿Sabías que si todas las niñas refugiadas pudieran ir al colegio, el matrimonio infantil se reduciría en un 64%? ¿O que cada año que una niña...
La desigualdad de género sumada a tener que huir de su país las sitúa en una posición especialmente vulnerable. Las niñas refugiadas tienen la mitad...
Volver a Empezar es el primer podcast del Comité Español de ACNUR, conducido y presentado por Molo Cebrián, creador de Entiende Tu Mente o Saliendo Del Círculo.
En esta nueva temporada de Volver a Empezar hablamos con mujeres que se han visto desplazadas por la fuerza, pero que no se dejan definir por estas circunstancias. Son mujeres incansables, que día a día superan la adversidad y la desigualdad y que además luchan por aquello en lo que creen: una vida digna para todas, para poder vivir en paz. Casi 60 millones de mujeres y niñas están desplazadas en todo el mundo, a ellas les dedicamos la novena temporada del Podcast del Comité español de ACNUR.
En la Temporada 8 de "Volver a empezar", el podcast del Comité español de ACNUR, nos preguntamos: ¿Puede el deporte convertirse en refugio? Para responder a esta pregunta hemos hablado con varias personas refugiadas que han tenido que huir de sus hogares, dejar su país y comenzar de cero en España. Personas a las que el deporte les ha salvado la vida. ¿Y cómo es posible esto? En muchas ocasiones lo es gracias a organizaciones, fundaciones y asociaciones que apuestan por el deporte como herramienta integradora de las personas refugiadas. Y es que el deporte integra, empodera, une, ayuda y puede convertirse en hogar, especialmente cuando el tuyo ha quedado muy lejos.
¿Te imaginas tener que abandonar tu país y empezar de cero para poder salvar tu vida? El protagonista de esta temporada tuvo que hacerlo: le llamaremos Juan. Por motivos de protección, prefiere no decir su nombre, ni de dónde viene, pero sí puede contarnos cómo ha logrado comenzar una nueva vida en un pequeño pueblo de la llamada España rural, ayudando a combatir el despoblamiento. Allí, donde muchos otros no quieren ir, Juan está construyendo un hogar seguro junto a su familia. Acompáñanos a conocer su historia en la séptima temporada del podcast del Comité español de ACNUR.
El cambio climático ha llegado para quedarse y marcar nuestro presente y nuestro futuro. Pero, ¿qué es exactamente? ¿Qué consecuencias tiene y cómo podemos luchar ante su avance? ¿Cómo afecta a las personas más vulnerables del planeta? En la temporada 6 de "Volver a empezar" resolvemos estas preguntas sobre el cambio climático hablando con expertos en el tema. Te esperamos.
Como no podía ser de otra manera, dedicamos la Temporada 5 de Volver a empezar a Ucrania. Queremos conocer de cerca cómo se vive en un país en guerra, cómo es huir de este conflicto y comenzar de cero en un lugar nuevo. Pero también vamos a mostrar qué labor está realizando Acnur en esta situación y cómo podemos ayudar cada uno de nosotros. Te esperamos.
Esta es la historia de una persona que gracias al boxeo tuvo una segunda oportunidad. No solo ella, sino también toda su familia.
Ella es Sadaf. Mujer, boxeadora, refugiada, valiente y luchadora. Nació en Afganistán, uno de los peores países del mundo para nacer mujer. Si quieres conocer su historia, ¡dale al play! y si te emociona tanto como a nosotros, comparte este podcast.
La tercera temporada de Volver a Empezar tiene nombre propio: Sergio Chekaloff. Una persona que ha pasado 74 años buscando el reconocimiento de una nacionalidad.
Su historia es la de millones de personas en todo el mundo que carecen de derechos políticos, jurídicos y sociales por el hecho de no ser considerados ciudadanos. Son apátridas.
En esta segunda temporada de Volver a Empezar conoceremos a Sergio, Gleici y Cristian. Ellos se vieron obligadas a abandonar sus países y que al llegar a España se toparon con una situación excepcional por la pandemia de COVID-19. A pesar de sus dificultades personales, y aún a riesgo de contagiarse, volvieron a armarse de valor para ayudar a quienes más lo necesitaban.
Befriending es la primera temporada de Volver a Empezar. En ella conoceremos la historia de tres mujeres valientes. Dos de ellas lo dejaron todo atrás en sus países para volver a empezar. Una vez en España, forjaron una amistad que les ha ayudado a salir adelante en el día a día.
Cuando llegaste a Nepal ¿con qué te encontraste? ¿Cuál era la situación de la gente? Llegué a Nepal unos días después de que el primer terremoto asolara el país. Las calles parecían ríos de escombros mientras la ciudad parecía despertar poco a poco de la pesadilla. Los afectados se mezclaban con el bullicio de los equipos de rescate, mientras los esqueletos de los edificios acompañaban a los turistas y curiosos que se acercaban a contemplar los siglos de historia borrados de un plumazo. Ruido, polvo, voluntarios trabajando, heridos, escombros, reflejos perdidos de una cultura milenaria: la sombra del terremoto envolvía a Nepal en una atmósfera post apocalíptica… y en medio de la vorágine un sentimiento que empapaba cada poro de Nepal: resiliencia. Has estado acompañando durante una semana a los trabajadores de ACNUR. ¿Cuál es el trabajo que está haciendo ACNUR? ¿Cómo está ayudando a los nepalíes? ACNUR está llegando a zonas remotas para poder brindar a los afectados por el terremoto lonas plásticas y lámparas solares. Si bien, mucha ayuda se ha centrado en Katmandú y en zonas de fácil acceso, los nepalíes que viven en las zonas rurales, tienen que resistir sin casas, electricidad, mantas… Por ello, los equipos de ACNUR trabajan las 24 horas para poder coordinar que las ayudas lleguen a las zonas afectadas. A pesar de las adversidades, los difíciles accesos a las zonas afectadas y el colapso del país, ACNUR está llegando y cuenta con un gran equipo humano. Lo que hace ACNUR está ayudando a mucha gente. ¿Cómo viviste el segundo terremoto? Viví el segundo terremoto en una carretera de montaña tras haber pasado la noche con el equipo de ACNUR en un establo que servía de refugio improvisado a una familia nepalí. La tierra se puso a temblar al mediodía. De repente, treinta segundos se convirtieron en toda una eternidad. En las zonas rurales, el silencio del temblor dio paso a los gritos de desesperación de los nepalíes. Sus voces recorrían los valles y se perdían entre los escombros de sus antiguas casas destrozadas por el primer terremoto. ¿Cuál es la principal necesidad de los nepalíes? ¿Y ahora que en breve llega el monzón? Los nepalíes tienen que hacer frente a unos de los peores y más salvajes seísmos que han azotado su país. Una inmensa mayoría se ha quedado sin casa, sin trabajo, los niños no pueden ir a las escuelas. El difícil acceso a las zonas rurales remotas hace que la ayuda llegue a cuentagotas y que se dilate en el tiempo bajo la alargada sombra del monzón. Carreteras destruidas, océanos de destrucción, el país colapsado… El tiempo corre en contra de los nepalíes. Cuéntanos alguna experiencia, testimonio o historia que te haya impactado. En cada esquina, en cada aliento, las historias de superación se suceden una tras otra. El terremoto no ha hecho mella en los corazones de los nepalíes y cada testimonio desprende una luz cegadora llena de esperanza. Una de las historias que tardaré en olvidar es la de Sita Sunar. Durante dos días fui testigo de su día a día, los trabajadores de ACNUR y yo compartimos con su familia comida, techo y sus historias personales. Fuimos uno más en su familia. Sita, de 55 años, vive en un establo que en el pueblo de Lauki, ubicado en el distrito de Noalkot en Nepal. Pertenece a la comunidad Dalit, una comunidad explotada y discriminada por razones de casta. Madre de 5 hijos, perdió a su marido hace unos años por una infección en la pierna. “Nunca había experimentado una sensación así. El terremoto fue demoledor y me asustó mucho. Por un momento, parecía que estaba saltando en el aire, y después la oscuridad envolvió a la tierra. Ruido, polvo, miedo, caos… no sabía cuándo iba a acabar. Y por supuesto, mi casa quedó destruida. Ahora sólo pienso en mis hijos y nietos. Gracias a ACNUR tenemos luz y podemos empezar de nuevo. Las ayudas en las zonas rurales tardan en llegar y el monzón pronto llegará. ¿Pero adónde ir? No tengo nada. Sólo podemos esperar y sobrevivir a esta pesadilla”. Tú también puedes ayudar a los nepalíes que lo han perdido todo. Colabora con ACNUR.
Puedo empezar por mi pasado de color de rosa, en el que viví los días más bonitos de mi vida, aquel pasado fantástico. O quizás puedo empezar por el presente amargo como la hiel, el presente agotador, que me hace sentir como una persona de cuarenta años. O mejor hablar de mi futuro desconocido; pero tengo miedo sólo de pronunciar la palabra futuro, temo que este futuro sólo lleve más miseria a este presente. Empezaré por el pasado. Deseo tanto que aquellos preciosos días del pasado vuelvan... Cuando era pequeña me gustaba reír y estar alegre, jugaba y me divertía sin preocupaciones, allí donde nací y vivir los momentos más bonitos. En mi país amado tenía sueños simples, en vez de imposibles. Cuando era pequeña, mi madre deseaba que mis hermanos y yo estudiáramos para que algún día llegáramos a ser personas cultas. Quería cumplir este sueño tan sencillo: estudiar y aprender para ir a la universidad y ser una persona importante para la sociedad. La vida era perfecta con mi familia, con mis tres hermanas y mi hermano pequeño. Mis hermanas se llaman Marwa, Yara y Reem. Mi hermano se llama Abdel Kareem Abodi. En mi barrio tenía amigas: Bayan, Mona, Noor, Nahla... También tenía amigas en la escuela. No tengo palabras para describir la vida con mis amigas, nuestras aventuras… Durante años vivimos tantos momentos... Bayan siempre fue mi mejor amiga, éramos amigas desde pequeñas, hace más de doce años ya. Ella conocía todos mis secretos y yo los suyos. Pasábamos mucho tiempo juntas, estudiábamos y dormíamos la una a casa de la otra porque vivíamos muy cerca. La quería mucho, y ella a mí también. Viví mi pasado en ese barrio tan bonito. Oh, como echo de menos mi casa…, mi habitación, mis cosas... Echo de menos el olor del eucalipto que hay delante de casa. Quiero oír la voz del vendedor de verduras del barrio. Echo de menos el sonido de los pájaros. Echo de menos mirar al jardín desde la ventana. Echo de menos hablar con Bayan. También echo de menos mi instituto y los días de locura y alegría. ¿Sabéis que echo de menos de Siria? ¡El olor de la lluvia, el olor de la alegría! Han desaparecido para siempre... Mis sueños se han perdido, aunque eran sueños sencillos. ¿Dónde están mis sueños ahora? No lo sé. Mi miseria comenzó en 2011, cuando se inició la destrucción de mi amada Siria. Cuando comenzaron el miedo y la guerra. ¿Quién se lo podía esperar? Esta guerra, que ha destruido mi vida y mis sueños, que lo ha destruido todo... Como un tsunami, ha borrado todo rastro de vida del pasado en este sitio. Echo de menos el pasado. Cuando comenzó la guerra estaba estudiando en casa; hacía el bachillerato, esa etapa tan importante que me haría posible la entrada en la Universidad. En 2011 oí el ruido de las balas. Comenzó el miedo y el terror, estudiaba y sentía el ruido de las balas y los tanques desde la ventana y los barrios vecinos. El miedo me llenó el corazón y el olor de muerte me impregnó la nariz. Puedes leer la historia completa de Nafla a través de este enlace. La historia de Nafla es el hilo conductor de la exposición fotográfica “Síria, la paraula de l’exili”. Te invitamos a conocerla visitándola en Tarragona hasta el 7 de junio. Próximas itinerancias previstas en Sant Sadurní d’Anoia y Vilafranca del Penedés durante el año 2015.
Dhan Bahadur Tamangm, de 66 años, construyó su casa de dos pisos hace 35 años sobre un sinuoso camino de tierra. Se encuentra a sólo tres horas en coche al sur de Katmandú, la capital nepalí, sin embargo, las montañas que la rodean la aíslan de tal manera que parece otro mundo. La vista desde la casa se extiende hasta un valle con cultivos de trigo y patata, rodeados, a su vez, por montañas aún más pronunciadas. Los viajeros que paraban en la tienda de té local, a menudo, comentaban lo espectacular que era esta ubicación. Hoy sólo quedan los marcos de las puertas en pie vigilando las montañas de escombros de piedra y ladrillos. Poco antes del mediodía del 25 de abril, un terremoto de magnitud 7,8 resquebrajó Nepal, derruyendo miles de aldeas y ciudades, y dañando gravemente Katmandú. Más de 8.600 personas perdieron la vida (incluyendo a 150 que murieron en la fuerte réplica del 12 de mayo) y más de 500.000 personas perdieron sus casas. Para Nepal, un país pequeño y extremadamente pobre, es un desastre de proporciones épicas. El ejemplo de la aldea rural de Dhan Bahadur es solo un reflejo de lo ocurrido en tantas otras comunidades: 3.000 habitantes y 447 casas, de las cuales el 99% se derrumbaron. Ocho personas murieron, 30 quedaron heridas. De las 10 escuelas que había sólo una sigue en pie. Muchas cabezas de ganado, a menudo resguardadas en refugios tradicionales de ladrillos de barro, quedaron sepultadas vivas. Dhan Bahadur perdió su cabra y dos de sus tres búfalos. “Mi familia está a salvo. Eso es lo único que importa” explica Dhan. “La vida es así. No puedo cambiar lo que ha ocurrido”. La estación de lluvias amenaza de nuevo a los nepalíes A tan solo unos días de que comiencen las fuertes lluvias del monzón, conseguir refugio y alimentos básicos, para las miles de aldeas que han quedado derruidas, se convierte una carrera contrarreloj. El 12 de mayo otro terremoto de magnitud 7,3 acabó de destruir aldeas en el norte y el este de Nepal. Los corrimientos de tierra bloquearon carreteras y cortaron las líneas de teléfono. A pesar de su proximidad con Katmandú, Jhankridanda ha tardado casi un mes en recibir 100 lonas de plástico, arroz, cubos de plástico y materiales básicos de higiene. El centro de la carretera ha resultado la única zona llana en la que instalar un punto de distribución. Foto: ACNUR / B. Sokol. Unos voluntarios cargan suministros de ayuda de ACNUR en un camión en el Aeropuerto Internacional Tribhuvan de Katmandú, Nepal. La ayuda se distribuirá en las zonas afectadas de todo el país. La difícil tarea de lograr que la ayuda llegue tras una catástrofe natural Hacer llegar la ayuda tras un desastre natural siempre supone muchos retos. Pero los de Nepal son de una magnitud diferente. En un país sin litoral, la ayuda humanitaria tiene pocos caminos para llegar. Las rutas terrestres consisten en un par de estrechas y quebradizas carreteras que llegan desde la India, donde las tasas aduaneras retrasaron, al principio, el envío de suministros. La carretera desde China sigue bloqueada por corrimientos de tierra desde hace casi un mes, tras el primer terremoto. El único aeropuerto internacional del país, en Katmandú, sólo tiene una pista.“Esta operación de ayuda no es un asunto de un par de semanas” explica Craig Sanders, Representante de ACNUR en Nepal. “Esto continuará durante meses y años. Las vidas de algunas personas han cambiado radicalmente”. Con tu colaboración puedes ayudar a que el monzón no empeore aún más la situación de estas personas que lo han perdido todo. Envía ayuda a Nepal o a otras emergencias vigentes haciéndote socio de ACNUR. Fuente: Donatella Lorch, ACNUR