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El Imperio romano es una de las etapas por las que atravesó la cultura romana de la Antigüedad, la cual llegó a dominar el mundo occidental y parte de los países que hoy día conforman el norte de África, Oriente Próximo e incluso algunos de Asia central. Una parte de dicho éxito radicó en el brillante rol de varios emperadores romanos.

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Roma primero adoptó sistemas de gobierno republicanos inspirados en el legado de las polis griegas. Sin embargo, a finales del siglo I a. C., su cultura registró un florecimiento y una expansión sin precedentes, que dieron paso a una forma política similar a la de una monarquía absoluta y teocrática.

En ese sistema, que garantizaba el orden y la unificación aun cuando los territorios conquistados estaban geográficamente distantes, la figura principal era el emperador, a quien se consideraba un enviado de los dioses para regir los destinos de los ciudadanos.

Cuatro emperadores romanos que dejaron huella

Fueron varios los emperadores romanos que hicieron historia. De hecho, resulta difícil elaborar una lista de unos pocos cuando, en realidad, la gran mayoría de quienes ocuparon dicho cargo tuvieron que ver de algún modo con el devenir de su cultura.

No obstante, algunos destacan del resto por haber marcado un antes y un después en los más de 400 años en que estuvo en pie el Imperio romano. Te proponemos un breve repaso del perfil de cuatro de ellos:

  1. Augusto

Tras llegar al poder en el año 27 a. C., se convirtió en el primer emperador romano de la historia. Su mandato, que en cierta forma fue delegado por su tío Julio César, supuso la transición de república a monarquía, pues Roma nunca más abandonó esta última forma de gobierno. El cambió fue aprobado por el senado, la nobleza y el proletariado. Tras su muerte, en el año 14 d. C., Tiberio sube al poder y se convierte en el segundo emperador romano.

  1. Nerva

Nerva no solo es el emperador que puso fin a la saga julio-claudia, sino que además abrió paso a la dinastía Antonina, un grupo de cinco emperadores a los que se los conoce como los cinco emperadores buenos. Tras los excesos de predecesores como Nerón o Calígula, se enfocó en reorganizar el esquema financiero del Imperio y realizó una reforma agraria que favoreció a los sectores más pobres. Aunque solo estuvo dos años en el cargo, destacó por sus dotes diplomáticos y por su civismo. Murió en el año 98 d. C.

  1. Marco Aurelio

Fue uno de los emperadores romanos más cultos. Escritor y filósofo, ocupó el cargo en uno de los períodos bélicos más intensos de Roma, justo cuando los ejércitos del imperio empezaban a ceder a las invasiones bárbaras en distintos frentes. Se le recuerda por el talante político que mostró cuando tuvo que firmar la paz con algunos pueblos extranjeros y permitir su interacción con los nativos.

  1. Constantino

Su mandato se sitúa en la etapa final del Imperio romano, entre el 324 y el 333 d. C. Pasó a la historia, pero no tanto por su gestión, pues fue incapaz de unificar las dos partes del imperio: el Oriental y el Occidental. Si hablamos de él es porque fue el emperador que adoptó la religión católica como el culto oficial de Roma, una decisión que supuso un cambio de perspectiva notable en el ordenamiento del mundo en los siglos que vinieron a continuación.

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