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Ansiedad, fobias y miedos infantiles: cuándo preocuparse

miedos infantiles Istockphoto

Tiempo estimado de lectura: 2 minutos.

Todos hemos vivido alguna vez situaciones de ansiedad o miedos. En esos momentos nos sentimos incómodos y cuando se trata de los niños nos preguntamos cuál puede ser la causa de su llanto y de su malestar.

Entre los niños suele ser frecuente sentir miedo a la oscuridad, a las caras extrañas o a los movimientos inesperados.

 

Definición y diferencias: ansiedad, fobias y miedos infantiles

El miedo es un fenómeno psicológico que nace con un sentido de defensa, y en los niños suele tener una duración limitada en el tiempo; a medida que van creciendo, generan de forma natural recursos para luchar contra sus miedos infantiles.

La fobia es un temor desproporcionado con respecto al peligro; es irracional y no suele corresponder a la edad del niño. Se diferencia del miedo en que es más intensa y persistente en el tiempo. En el caso de los niños podemos hablar de tres tipos de fobias:

  • Fobia específica. Se trata de un miedo exagerado a situaciones como irse a dormir, oír una tormenta o estar en recintos cerrados.
  • Fobia escolar. Se trata de un temor a situaciones relacionadas con el colegio, y afecta al aprendizaje y al desarrollo social del niño.
  • Fobia social. Es habitual que durante los dos primeros años de vida el niño desarrolle temor a las personas extrañas, por lo que evitará el contacto con desconocidos.

La ansiedad es una sensación de desasosiego ante una situación que no llega a producir miedo, pero que es incómoda e inquieta al niño. No existe una amenaza externa que la provoque. Entre los trastornos de ansiedad, uno de los más comunes en los niños es el trastorno de ansiedad por separación. Cuando el niño sufre de forma exagerada para ir al colegio cada día por la separación de sus padres o de la persona que le cuida, puede estar padeciendo este trastorno. Algunos indicios son que no quiera dormir solo o ir al colegio.

Cuándo hay que preocuparse

Generalmente los miedos infantiles desaparecen de forma natural a medida que el niño se desarrolla. No suele ser recomendable evitar las situaciones que producen miedo, fobia o ansiedad, puesto que podrían prolongarse.

En el momento en que la fobia o la ansiedad de tu hijo afecta a su comportamiento habitual, su desarrollo escolar, su aprendizaje y las relaciones con amigos y familiares, es aconsejable buscar la ayuda de un profesional.

Como padre puedes ayudar a tu hijo a afrontar las situaciones que le dan miedo y elogiarle cuando lo haga. Anímale a sustituir los pensamientos negativos por otros más positivos y racionales. Hazle pensar contigo.

Además, teniendo en cuenta que tu hijo imitará tu conducta, debes evitar situaciones en las que expreses miedo o ansiedad delante de él. Muéstrate tranquilo y tu hijo aprenderá de ti.

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