La hambruna en Yemen ya es inminente. Una situación que no llega sin avisar. Más de tres años de guerra dejan un país destruido y sin...
Después de siete largos años de guerra en Siria, los fondos para proteger a quienes siguen llegando, escasean. Desde septiembre, ACNUR ha entregado ayuda a más de 140.000...
La historia del niño sumido en la pobreza que cambia su destino vuelve a traspasar la pantalla. Esta vez, desde Siria hasta la lujosa ciudad de Cannes.
Cada 14 de octubre se celebra el Día del Patrimonio Cultural Árabe. En honor a esta cultura, una de las más ricas y paradójicamente una de las má...
Ponerse en los zapatos de una persona refugiada permite a los niños y niñas aprender la importancia de observar y proteger los derechos humanos, además de su...
Bajo el título “Con falta de fondos”, ACNUR publica hoy un informe sobre las crisis humanitarias con mayores problemas de financiación.
Aunque el estado del Alto Nilo ocupa un territorio similar al de Castilla La Mancha, allí solo existe un hospital funcional. En el condado de Maban, el Doctor Evans ha...
Publicado por Filippo Grandi, Alto Comisionado de la Agencia de la ONU para los Refugiados, en el Financial Times. “Mientras los titulares de todo el mundo sobre refugiados están...
Un año más contamos con el apoyo del Ayuntamiento de Vigo, destinando esta vez 40.000 € para la población siria refugiada en la gobernación de Mount Lebanon, a...
Volver a Empezar es el primer podcast del Comité Español de ACNUR, conducido y presentado por Molo Cebrián, creador de Entiende Tu Mente o Saliendo Del Círculo.
En esta nueva temporada de Volver a Empezar hablamos con mujeres que se han visto desplazadas por la fuerza, pero que no se dejan definir por estas circunstancias. Son mujeres incansables, que día a día superan la adversidad y la desigualdad y que además luchan por aquello en lo que creen: una vida digna para todas, para poder vivir en paz. Casi 60 millones de mujeres y niñas están desplazadas en todo el mundo, a ellas les dedicamos la novena temporada del Podcast del Comité español de ACNUR.
En la Temporada 8 de "Volver a empezar", el podcast del Comité español de ACNUR, nos preguntamos: ¿Puede el deporte convertirse en refugio? Para responder a esta pregunta hemos hablado con varias personas refugiadas que han tenido que huir de sus hogares, dejar su país y comenzar de cero en España. Personas a las que el deporte les ha salvado la vida. ¿Y cómo es posible esto? En muchas ocasiones lo es gracias a organizaciones, fundaciones y asociaciones que apuestan por el deporte como herramienta integradora de las personas refugiadas. Y es que el deporte integra, empodera, une, ayuda y puede convertirse en hogar, especialmente cuando el tuyo ha quedado muy lejos.
¿Te imaginas tener que abandonar tu país y empezar de cero para poder salvar tu vida? El protagonista de esta temporada tuvo que hacerlo: le llamaremos Juan. Por motivos de protección, prefiere no decir su nombre, ni de dónde viene, pero sí puede contarnos cómo ha logrado comenzar una nueva vida en un pequeño pueblo de la llamada España rural, ayudando a combatir el despoblamiento. Allí, donde muchos otros no quieren ir, Juan está construyendo un hogar seguro junto a su familia. Acompáñanos a conocer su historia en la séptima temporada del podcast del Comité español de ACNUR.
El cambio climático ha llegado para quedarse y marcar nuestro presente y nuestro futuro. Pero, ¿qué es exactamente? ¿Qué consecuencias tiene y cómo podemos luchar ante su avance? ¿Cómo afecta a las personas más vulnerables del planeta? En la temporada 6 de "Volver a empezar" resolvemos estas preguntas sobre el cambio climático hablando con expertos en el tema. Te esperamos.
Como no podía ser de otra manera, dedicamos la Temporada 5 de Volver a empezar a Ucrania. Queremos conocer de cerca cómo se vive en un país en guerra, cómo es huir de este conflicto y comenzar de cero en un lugar nuevo. Pero también vamos a mostrar qué labor está realizando Acnur en esta situación y cómo podemos ayudar cada uno de nosotros. Te esperamos.
Esta es la historia de una persona que gracias al boxeo tuvo una segunda oportunidad. No solo ella, sino también toda su familia.
Ella es Sadaf. Mujer, boxeadora, refugiada, valiente y luchadora. Nació en Afganistán, uno de los peores países del mundo para nacer mujer. Si quieres conocer su historia, ¡dale al play! y si te emociona tanto como a nosotros, comparte este podcast.
La tercera temporada de Volver a Empezar tiene nombre propio: Sergio Chekaloff. Una persona que ha pasado 74 años buscando el reconocimiento de una nacionalidad.
Su historia es la de millones de personas en todo el mundo que carecen de derechos políticos, jurídicos y sociales por el hecho de no ser considerados ciudadanos. Son apátridas.
En esta segunda temporada de Volver a Empezar conoceremos a Sergio, Gleici y Cristian. Ellos se vieron obligadas a abandonar sus países y que al llegar a España se toparon con una situación excepcional por la pandemia de COVID-19. A pesar de sus dificultades personales, y aún a riesgo de contagiarse, volvieron a armarse de valor para ayudar a quienes más lo necesitaban.
Befriending es la primera temporada de Volver a Empezar. En ella conoceremos la historia de tres mujeres valientes. Dos de ellas lo dejaron todo atrás en sus países para volver a empezar. Una vez en España, forjaron una amistad que les ha ayudado a salir adelante en el día a día.
En este contexto y en la semana del Día Mundial del Refugiado,las historias de Linda, Amal y Firial, refugiadas afectadas por emergencias vigentes, dan rostro a tantos millones de personas que han tenido que dejarlo todo para sobrevivir. Sobrevivir en un centro comercial A sus 37 años, Linda sobrevive junto a sus dos hijos en un centro comercial sin actividad en Líbano. Fue el lugar donde encontraron descanso poco después de que estallase el conflicto sirio, hace ya cinco años. El complejo, cerrado desde hace 15 años, se encuentra a las afueras de la ciudad de Trípoli, entre el mar y las montañas. El precio por descansar un mes en uno de sus habitáculos que hace las veces de habitación cuesta entre 100 y 250 dólares, lo que supone un gran desembolso para las casi 200 familias que se encuentran en el viejo “Al Waha Commercial Complex”. Aparte, tienen que hacer frente a las facturas de agua y electricidad. Linda sólo desea una cosa: regresar a Siria con sus dos pequeños, Rama, de casi cinco años, y Aiaia, de tres. Un sueño compartido por muchas de estas familias y de otras tantas que viven refugiadas en Líbano. Ocultos en cuevas Amal Bakith y sus cinco hijos caminaron durante semanas por zonas en guerra en Sudán para adentrarse después en el conflicto sursudanés. Amal asumió este riesgo porque, según explica, es más seguro que la violencia política que se vive en su propio país. “Han destruido nuestras casas y cultivos. No podíamos cultivar alimentos para nosotros mismos. Teníamos que escondernos en cuevas para protegernos de los bombardeos”, explica en un autobús de ACNUR de camino al campo de refugiados de Ajuong Thok, lejos de la frontera, y donde descansan decenas de miles de refugiados. Sitiados Firial, tiene ocho años y sufrió el asedio durante meses de su ciudad, Taiz (Yemen). En este momento, la pequeña acaba de recibir uno de los paquetes de ayuda humanitaria que ACNUR repartió en esta ciudad el pasado mes de febrero por primera vez después de cinco meses tratando de entregar ayuda a las personas que se encontraban sitiadas en la zona. La Agencia repartió mantas, colchones y otros artículos de primera necesidad a 1.000 familias. Algunos de los combates más intensos de la guerra en Yemen, que el pasado mes de marzo cumplió un año, han tenido lugar en esta ciudad, donde más de 200.000 personas carecen de acceso regular a la ayuda humanitaria. #ConLosRefugiados Ante la mayor crisis de refugiados, ACNUR quiere pedir a los gobiernos miembros de Naciones Unidas que garanticen un lugar seguro donde vivir y un porvenir para los refugiados, así como educación para sus hijos. Lo hará el próximo 19 de septiembre en Nueva York ante la Asamblea General de la ONU con el apoyo de la sociedad civil. Por ello, ha lanzado la campaña #ConLosRefugiados con el fin de conseguir un millón de firmas ciudadanas de todo el mundo para alzar con mayor fuerza la voz de todos y cada uno de los refugiados. ¡Firmar Con los refugiados!
En las últimas semanas, el conflicto en Irak ha vuelto a recrudecerse en la zona noroeste del país, donde las ciudades de Mosul, Makhmur y Faluya están viviendo intensos ataques o bombardeos por parte de las fuerzas militares iraquíes, que están combatiendo para arrebatar estas ciudades al Estado Islámico. La última semana de mayo, cuando las fuerzas iraquíes lanzaron una ofensiva para recuperar la ciudad de Faluya, cerca de 3.700 personas (624 familias) huyeron de allí y se han instalado en los campos que ACNUR ha levantado en las localidades de Amirat-al-Faluyah y Habbaniyah. Sin embargo, se calcula que unas 50.000 personas están atrapadas en la ciudad y viviendo en condiciones muy difíciles por el desabastecimiento de agua y alimentos que llevan sufriendo desde hace varios meses y que ya han provocado algunas muertes por inanición. Según han contado las familias a ACNUR, los civiles que intentan escapar de la violencia están siendo asesinados, y también han aumentado en los últimos tiempos las ejecuciones de hombres y jóvenes que se han negado a combatir junto al Estado Islámico. Por otro lado, también en el mes de mayo, más de 4.000 iraquíes cruzaron la frontera hacia Siria huyendo de los combates en Mosul, la segunda ciudad más grande del país. Buscaron refugio en la gobernación de Al-Hasakah, donde fueron ubicados en el campo de Al-Hol. En Mosul, las autoridades locales estiman que unas 30.000 personas podrían ser desplazadas en los próximos meses y, en caso de producirse un ataque a gran escala contra la ciudad, hasta 600.000 civiles podrían tratar de huir. ACNUR asiste a los desplazados por el conflicto en Irak En los últimos días, ACNUR ha estado repartiendo ayuda humanitaria a las familias que han escapado de Faluya y también ha organizado un puente aéreo desde Jordania para trasladar ayuda hasta la zona de Al-Hassakah, en Siria, y asistir así a unas 50.000 personas (tanto refugiados iraquíes como sirios afectados por la guerra en su país). Esta gobernación situada en el noreste de Siria acoge a 16.000 refugiados iraquíes y a unos 90.000 sirios desplazados por el conflicto en su propio país. La ayuda que ACNUR está entregando tanto en Irak como en Siria incluye tiendas de campaña, colchones, esterillas y materiales básicos de higiene y para el hogar. A finales de marzo, el gobierno iraquí anunció la apertura de un corredor humanitario para permitir la salida de civiles de la ciudad de Faluya. Desde entonces, ACNUR ha establecido campamentos en varios puntos para alojar hasta a 1.000 familias iraquíes desplazadas. El conflicto en Irak ha desplazado en estos dos años a 3,3 millones de personas en varias zonas dentro del país. Muchos iraquíes están también cruzando la frontera y buscando refugio no sólo en la vecina Siria, sino también en Europa.
“No vayas a casa”, le advirtieron a Abdul unos amigos que le pararon por la calle. “Hay hombres armados allí”, le dijeron. Abdul decidió pasar la noche en una mezquita y, cuando regresó a su casa al día siguiente, se encontró allí, asesinados, a sus dos hermanos, una amiga y sus tres niños. Ésta ha sido la realidad de muchas personas en Buyumbura y otras ciudades durante los meses posteriores a las elecciones que desataron la violencia en Burundi . En Abril de 2015, Pierre Nkurunziza anunció que se presentaría a un tercer mandato para la presidencia del país, lo que desencadenó una oleada de protestas y la posterior persecución de los opositores por parte de las milicias armadas denominadas Imbonerakure. La situación provocó que otros grupos se armaran y atacaran a su vez a los partidarios del gobierno de Nkurunziza. La violencia se extendió por las calles de la capital de Burundi en cuestión de días y decenas de miles de burundeses huyeron del país. A día de hoy, un cuarto de millón de refugiados han buscado seguridad en países vecinos a Burundi. Sólo Tanzania acoge a cerca de 135.000, que han llegado al país sin nada y con los horrores vividos todavía persiguiéndoles en su mente. Ataques, amenazas y agresiones “Vamos a limpiaros de este lugar así”, recuerda que le dijo a Abdul un grupo de chicos por la calle, mientras con sus manos gesticulaban como si estuvieran lavando ropa . La persecución de civiles en Burundi ha afectado a partidarios y detractores del gobierno, y tampoco ha hecho distinción de edades. Muchos niños están siendo testigos y víctimas de una violencia atroz que se está cebando también con las mujeres: los casos de violaciones y violencia sexual están aumentando alarmantemente en el país y muchas mujeres están llegando a los campos de refugiados con graves secuelas físicas y psicológicas. “Es difícil recuperarse de los recuerdos”, asegura una joven refugiada de 19 años víctima de violencia sexual. Aunque la cifra de refugiados que huyen cada día ha ido disminuyendo con el paso de los meses (en gran medida a causa de los bloqueos en las fronteras), el goteo de burundeses hacia países vecinos ha sido constante. En los últimos meses, los testimonios de los refugiados están poniendo de manifiesto una situación en deterioro dentro del país, donde los ataques, los asesinatos y los encarcelamientos siguen a la orden del día. Escasez de fondos para esta emergencia Testimonios como el de Manase, que sufrió graves torturas durante los tres meses que estuvo encarcelado, revelan una realidad ajena para gran parte del mundo. La falta de fondos para esta crisis está haciendo que ACNUR y otras agencias humanitarias en la zona sólo puedan ofrecer ayudas básicas a estos refugiados, como refugio, letrinas y utensilios de cocina. Servicios tan necesarios ahora mismo como el apoyo psicosocial, la educación para los niños o la atención específica para personas con necesidades especiales, como los ancianos y las personas discapacitadas, no se pueden facilitar por la escasez de fondos. Por eso, desde el Comité español de ACNUR te pedimos que apoyes esta emergencia haciendo un donativo para poder dar a los refugiados burundeses toda la ayuda que necesitan en estos difíciles momentos.